9 DE JULIO DE 2007
Y tras la Marcha del Orgullo Gay de México ¿qué? El máximo evento de la Diversidad Sexual quedará tan sólo como algo carnavalesco que contó con muchos asistentes. Pocos son los que forjan conciencia sobre los verdaderos problemas de la comunidad. Las nuevas generaciones gays están perdidas.
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La Marcha del Orgullo de este año quedará en la historia como el evento carnavalesco que contó con muchos asistentes, avanzando o tan sólo observando al resto que festejaba sin motivo de unidad y sin sentimiento de pertenencia. Es momento de analizar todo, modificarlo o dejarlo tal cual, corriendo el riesgo de diluirse aun más entre vanidades y protagonismos absurdos.
Los síntomas de que las cosas iban mal fueron claros e ignorados por todos aquellos que fijan los intereses personales y no se preocupan por hacer las cosas con calidad, llenando los grandes espacios ganados por un colectivo con una pobreza cultural alarmante, orillándonos a pensar que la Diversidad pierde el rumbo que alguna vez tuvo, dejando de lado el trabajo grupal que convoque y reviva el espíritu del Orgullo. ¿Dónde ha quedado la búsqueda de espacios en que la oferta de lecturas, información y arte sean por sí mismos los que llamen a los diversos?
Anteriormente la Marcha cumplía el cometido de hacer evidente una realidad social y exigir espacios. Antes se llegaba al Hemiciclo a Juárez y se ofrecía un discurso actualizado con demandas justas. Ahora han saturado al DF y extraviado su sentido de llamar la atención de todos aquellos que toman las decisiones. Ahora el número de asistentes y el motivo quedan rezagados en el anecdotario de quien las convoca. El Orgullo Gay en México no se salva de ello, y menos si carece de misión, visión y estrategia, así como de figura líder o discurso fuerte que merezca reconocimiento y apoyo para cerrar filas y lograr mayores reconocimientos.
El año pasado, por cuestiones electoreras, la comunidad LGBT fue utilizada como botín político, armándose los discursos que cubrían someramente algunas demandas del colectivo. Hasta una candidata presidencial marchó ese día con todos los diversos “orgullosos”; lástima que era de las imposibles para ocupar el cargo y su lamentable fumada de marihuana en juventud acabó con ella.
Estamos en el 2007. Se cumplió la demanda de una ley que reconoce las uniones homosexuales. Nadie resaltó un punto de exigencia ante nuestros representantes políticos. ¿Dónde quedaron las demandas importantes o ligadas a la protección patrimonial o familiar de las parejas del mismo sexo? Sí hubo discurso, pero bajo los mismos estándares conocidos y leído por los mismos pterodáctilos.
Ejemplo claro es que este año el tema del VIH/Sida redujo su impacto entre las nuevas generaciones, convirtiéndose en un fantasma que ya no asusta ni crea conciencia. Es un hecho, la repartición de condones a todos (o a cualquiera) no funciona, si no va acompañado de un mensaje más personalizado. Y lo mismo sucede con el resto de campañas si éstas no van enfocadas hacia un punto claro.
Es importante que cada año haya planeación y se concentren las demandas en cinco puntos clave, así todos sabrán a lo que van sin importar el grupo al que se pertenezca.
Una problemática que se debe combatir es la actitud de los nuevos integrantes LGBT, quienes se acostumbran a lo inmediato y a obtener las cosas fáciles por considerarse “lindos o bonitas”. Su cinismo irrespetuoso y lucido genera una actitud de antipatía que no va acorde con la realidad que vive este país de tercer mundo. Las nuevas generaciones necesitan conocer el pasado y pensar en el presente para protegerse a sí mismos y no despertar en medio de una problemática como les sucedió a la generación de los 80 al enfrentar una enfermedad mortal que dividió, señaló y sobre todo, discriminó.
Necesitamos ser coherentes y honestos con nosotros mismos, alejarnos de la inconformidad tan sólo por ser “minoría” diversa y dejar de lado la ultra sensibilidad ante adjetivos que a veces surgen de entre nosotros. Quien vaya a la Marcha debe ir convencido y tiene que ser inteligente y tolerante, pero a la vez debemos ser selectivos de lo malo y eliminarlo. No todo lo rosa y gay es bonito ni está bien hecho.
El FICTGAY, el MIX, la Semana Cultural, la Marcha del Orgullo, entre otros eventos del 2007, fueron una caricatura de lo que se esperaba encontrar de oferta diversa y cultural. Pocos de sus asistentes los vieron, escucharon y sintieron propios; a final de cuentas es lo que se busca como objetivo. Falta visión, entrega, coherencia y organización.
Tal vez llegó el momento de cambiar y permitir nuevas propuestas, tal vez llegó el momento de una apertura interna y de conocer nuevas visiones y versiones del colectivo. Tal vez sea momento de revalorar al Hemiciclo a Juárez como punto final de la Marcha e ignorar al Zócalo hasta el momento de tener una gran demanda común. Tal vez sea justo concentrar eventos y hacer algo similar a lo que sucede en Europa. De lo contrario los espacios se perderán por la falta de asistencia y la Marcha terminará realizándose un domingo y dando vueltas por la Alameda. |
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Editorial
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Este 2012 no es la primera vez que unos y otros se pelan la organización de la marcha LGBT en el DF. Manifestación política para unos, carnaval para otros, siempre termina siendo la manzana de la discordia. [Sigue] |
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