2 DE JULIO DE 2007
Lo bueno, lo malo y lo lamentable de la Marcha Gay de México Pese a ser una de las más nutridas en participantes, la XXIX Marcha del Orgullo LGBT de la ciudad de México fue obsoleta, simple y vacía de propuestas. Se realizó prácticamente porque ya estaba programada. Aquí, singulares detalles del evento.
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Lo bueno: ¡No llovió! Muchos, pero muchos se salvaron de ver arruinado el maquillaje, pues a la mayoría no le alcanza para make up water proof.
El ausente: ¿Quién abrió la Marcha? Durante el trayecto me dediqué a preguntar si sabían quién la encabezaba y nadie lo supo. Más tarde sólo uno me dijo que fueron las lesbianas y sin previo aviso.
Lo lamentable: La desorganización y logística inexistentes. No hubo una hora exacta de arranque; desde las 12 horas algunos empezaron la caminata. Por otro lado, varios trailers no llegaron al Zócalo (los romanos del Living son ejemplo de ello).
Lo malo: La presencia de bebidas alcohólicas, drogas y las agresiones verbales entre homosexuales, por pensar que son mejores que los otros o que a todo disfrazado se le puede insultar. Evitemos este tipo de situaciones que pueden ser la pauta para que sucedan cosas peores.
Lo contradictorio: Imágenes como una swástica nazi en un grupo de jóvenes anarquistas con consignas de respeto e igualdad a la diversidad. Hay que leer respecto a los símbolos que decidimos usar.
Lo que estuvo fuera de lugar: Los macheteros de Oaxaca, los encuerados de los 400 pueblos (que andaban felices correteándose y echándose espuma) y las consignas pasadas de moda y ya sin razón o efecto.
Lo aburrido: Trailers llenos de muchachos bailando sin un esfuerzo extra, sin decoración, buena música o propuesta temática visual. Lo anterior debido al consumismo conformista del colectivo. Si te regalan condones o collares los recibimos, si muestran un cuerpo musculoso y semidesnudo… ¡hasta les tomamos foto!
Lo alarmante: No hubo información sobre salud sexual (Infecciones de Trasmisión Sexual y VIH/Sida) durante la Marcha. Y por si fuera poco, Erótika repartió condones marca Kangle-Kangletao sin fecha de elaboración y caducidad en la envoltura; ésta venía en el empaque que normalmente se desecha.
Lo bello: Una pareja de lesbianas con su hija, quien llevaba puesta una playera con la leyenda “Mis mamás me aman”.
Lo obsoleto: La coronación, las reinas ya no brillan en el mundo y mucho menos cuando sólo un grupo reducido conoce a la nueva monarca. Se debe eliminar ese punto de la Marcha o entregar ese mismo día el Premio al Mérito Gay.
Lo inn: Los disfraces que en su mayoría eran reciclados, me imagino que fue una medida política de austeridad y en pro de la ecología.
Lo recurrente: Las mariposas de todos tamaños, formas y colores; los romanos, los vestidos tradicionales de México y los súper héroes, dejando de lado a los ángeles y demonios. De hecho este año hubo poca creatividad para las caracterizaciones.
Lo mejor: La presencia de muchos osos, bien organizados, unidos y muy llamativos por sus características físicas, ya que se hacen notar y al parecer van creciendo sus seguidores en cada Marcha.
Los grandes ausentes: El grupo de la UNAM y de la UAM (de éste se redujo sólo a 10 chavos) que el año pasado encabezaron la marcha a lado del IPN, de hecho JOGAY-IPN y LEGO-IPN fueron los únicos que mantuvieron su presencia.
Lo más visto: Las bubis del grupo de los transformers… perdón, de las y los trans. Su presencia también fue muy notoria.
El dato curioso: Enterarse de que no había autorización para llegar al Zócalo, pero una vez afuera tantos interesados (cerca de 200 mil personas), se tuvo que aceptar.
Lo rescatable: El número de niños asistentes de la mano de sus padres, que sin conocimiento de causa se empiezan a familiarizar con estas imágenes.
El epílogo: Al día siguiente, en la mayoría de los periódicos de circulación nacional, la crónica de la Marcha se resumió en tres fotografías poco representativas y una nota simple. En los noticieros tan sólo segundos. Ojo, vamos perdiendo visibilidad. |
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