Suscripción:


Eradio


Living Grand
 
Comparte dudas, encontremos soluciones

Columnistas

P u b l i c i d a d

Vota
¿Se acabará el ligue gay en el metro con las nuevas cámaras de seguridad?
No
No me importa

P u b l i c i d a dCórtate el pelo con causa

Anodis RSS

Add to Google
 
Vida & Estilos Vida & Estilos Vida & Estilos Vida & Estilos Vida & Estilos


6 DE JUNIO DE 2007
El “inevitable” reencuentro con un ex
Reencontrarse con el que alguna vez ocupara parte de tu corazón representa una situación incómoda, y más aún si lo ves besando a su nueva pareja. ¿Coraje, envidia, vergüenza? Esta es una experiencia que la mayoría de los gays atraviesa.

Vladimir  Charry

Las discotecas modernas cuentan con varios ambientes en un mismo edificio, hecho que hace posible el levante o ligue a gran escala de quienes gozan o sufren la soltería, o de quienes a pesar de estar en pareja se echan una canita al aire, pues mientras el novio se sumerge en las monótonas notas de la música electrónica, el otro se mueve como pez en celo por los demás ambientes, pescando uno que otro amor fugaz de discoteca.

Sin embargo, esos múltiples ambientes nos permiten encontrarnos con sorpresas indeseables, pues mientras levantamos los brazos coreando una canción, al otro lado de la pared de los templos del reventón aguardan por nosotros realidades dolorosas y casi asesinas. Ese fue mi caso…

Luego del rompimiento con mi novio me entregué a las delicias de la libertad, que suelen tener un buen escenario en el reventón gay, pero lo que no calculé era que posiblemente él también estaría disfrutando de su nueva libertad con otro.

Todo empezó cuando luego de cansarme en el ambiente latino de esta discoteca decidí dar varios pasos para hacer mi entrada triunfal al ambiente electrónico, ese donde la música suena igual, donde no entiendo que dicen las canciones, y donde todos nos movemos como maniquís programados con pilas. Entré, levante la cabeza como rezan los designios de la buena postura corporal, y mientras parpadeaba una imagen se coló entre mis ojos altivos, para alterarlos hasta el dolor: era él, mi ex, besando a su nueva conquista producto de su nueva libertad. Sostuve la mirada por unos segundos y cuando la bajé de nuevo descubrí que mi corazón estaba ahí tirado, en el piso, latiendo más rápido que de costumbre, como ahogándose entre el suelo sucio y frío, mientras yo permanecía inmóvil frente a los besos apasionados y hambrientos de dos personas que sin querer me estaban abriendo el pecho con sus manos para romperme todo por dentro.

Todo se detuvo: la música, la bola gigante de discoteca de los ochenta, los demás hombres con sus movimientos repetidos, y sólo sentía el latido de mi corazón convulsionando en el piso, y el sonar de sus besos, mientras toda la escena se iba al blanco y negro.

Estaba triste, avergonzado, maldiciendo el hecho de no tener a alguien junto a mí para abrazarlo y besarlo en tono de venganza. Estaba humillado por el éxito inmediato de mi ex luego de nuestra ruptura; mirándolo allí, todo de otro, después de que me había pertenecido por casi cuatro años; una semana después su dueño era un muchachito que además de besarlo a él, también me gustaba, era bello el maldito. Y yo, solo, con la belleza en mis manos sin ser usada y sin conquista a la vista. Solo, solo.

Para evitar una vergüenza mayor decidí salir corriendo intentando respirar de nuevo, y detrás de mí, venía mi mejor amigo –único testigo del hecho- con mi corazón en la mano temblando de frío, mientras yo me abría paso entre la multitud para alcanzar un lugar donde nada me agrediera.

Paré por un momento, miré a mi amigo y lloré hacia adentro. Tomé mi corazón y caminé con él en mis manos hacia el baño, lo lavé un poco y me lo puse adentro de nuevo. Limpié las marcas de sangre de mi cara y retomé la postura perfecta para moverse en el mundo “show off” del reventón.

Regresé con mi grupo de amigos al ambiente latino de la discoteca, y para tratar de ayudarme ellos me ofrecieron como mercancía entre algunos asistentes. Como soy humano e imperfecto respondí a la agresión agrediéndome, besando y tocando cuerpos desconocidos que tenían como tarea subirme el ánimo y normalizar mis latidos. Tuvieron efecto, mis pulsaciones se normalizaron y me mantuve en esta sala de cuidados morbosos e intensivos por el resto de la noche, evitando pisar el lugar donde reposaba un cuerpo ajeno, que mi orgullo reclamaba como suyo, pero que hoy ya era de otro.

La fiesta terminó; no pesqué nada porque estaba entretenido y desaforado en medio de varias bellezas insípidas para mi gusto particular. Así que besé y besé sin intenciones claras, sólo para mantener erecto mi orgullo.

Reclamé mi chaqueta en el guardaropa a toda velocidad, cuidando no ser visto por esa pareja feliz que me hacía tan infeliz esa noche. Me fui a mi casa, y con la cama toda para mí me veía reflejado en el techo de mi cuarto, pensando y descubriendo que lo que sentía no era otra cosa que envidia, porque sabía que aparentemente él había rearmado su vida, mientras la mía permanecía incompleta. Pues desgraciadamente, a muchos nos cuesta entender que estamos completos en soledad, sin necesidad de otro –eso se aprende con el tiempo-.

Era envidia, no amor. Ya no lo quería, lo que sentía era producto del orgullo maltratado de macho conquistador a quien otro le había ganado la batalla: mi ex había levantado más rápido que yo.

Y eso si me hizo sentir feliz, haberme dado cuenta de que el amor por él había desaparecido, y aunque me dolía el orgullo, mi corazón ya estaba tranquilo, arropado por una cobija en casa, seguro de no querer retroceder para luchar por un sentimiento inexistente, rogando y arrastrándose sin razones en medio de la confusión.

Envidia, nostalgia y recuerdos son tres elementos muy distintos al amor; elementos que se pueden confundir con facilidad a pesar de que a veces éste último esté mancillado, moribundo o descompuesto hace muchos días. Así que no vale la pena retroceder para intentar revivirlo, en estos casos es mejor evitar esos sitios de encuentro en común con esa persona que se amó, mientras la envidia, la nostalgia y los recuerdos se van retirando hacia el cuarto de atrás del corazón para dejar de ser protagonistas.

Buenas noches...

Regresar a la página anterior | Comentar artículo

P u b l i c i d a d
1229


Parejas gays que rompen en buenos términos; otras no tanto

P u b l i c i d a d
¿Sexo sin compromiso?

Del mismo autor:

Cuando los gays buscan el amor torpemente

A los gays ¿se nos perdió la belleza?

Conmemorará Bogotá gala de la “No Homofobia”

Las tristezas de la Barbie

“Amores platónicos gays” que finalmente llegan a tu cama

Otros artículos:

Publican guía de consejos para que gays salgan del clóset

Mario Testino, un fotógrafo de élite

Campamentos de Igual a Igual: la opción gay para armonizarse

Realizan certamen de modelaje gay

 
Imprimir artículo Imprimir artículo | Enviar por e-mail Enviar por e-mail
 
Comentar artículo

Generar nuevo código

Caracteres:


* Anodis Ticker :: Sólo para usuarios Telcel. Costo por mensaje 3.5 pesos IVA incluido. Telcel no es responsable del contenido ni de la publicidad. Aplica IVA 10% en ciudades fronterizas. Atención a Clientes: 01800 00 64235 o en soporte@micel.com. Responsable del servicio Grupo Bakke.

Secciones :: Principal | Sociedad & Política | Arte & Cultura | Salud & VIH | Espectáculos | Vida & Estilos | Sala de Prensa
Suplementos :: zonalesbica.com | electropink.com | opcionbi.com :: Multimedia :: Fotogalerías | Anodis Radio | Podcast Five

Los hechos no dejan de existir sólo porque sean ignorados :: Quiénes somos | Publicidad | Escríbenos | Código de Ética A
© Anodis.com :: Querétaro 172-6, Col.Roma. México D.F. C.P. 06700 Tel. +52 (55) 5564 4338

Estadisticas Gratis