7 DE FEBRERO DE 2003
Zonas erógenas masculinas
La sexualidad masculina ha sido considerada por la cultura occidental, como algo relacionado a la virilidad y a la capacidad para procrear descendencia. Sin embargo estas ideas comienzan a cambiar, aunque aún falta mucho por hacer.

Redacción Anodis

Ragap



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Todavía existen personas que siguen creyendo en estos mitos y que le dan mayor énfasis a la centralización del placer masculino en las zonas genitales, a la penetración y a la rapidez del asunto; dejando en el olvido la estimulación de ciertas partes del cuerpo que son altamente sensibles y que podrían ayudar a los hombres a disfrutar y gozar de una mejor vida sexual.

El varón también necesita y disfruta del juego erótico, ya que le ofrece la estimulación necesaria para tener una erección firme y preparar no sólo al pene, sino también al cuerpo y la mente para el coito.

Es por ello que debe darle vital importancia al reconocimiento, exploración y estimulación (solo o en pareja) de sus ZONAS ERÓGENAS; lo cual le ayudara a gozar del éxtasis que sólo la sexualidad puede ofrecer.

¿Qué es una zona erógena?

Se dice que el órgano sexual más grande que tiene el ser humano es la piel, y en ella ciertas partes son altamente sensitivas, es a estas áreas a las que se denomina como zonas erógenas.

Son tan sensibles gracias a que es justo ahí donde existe una red de terminaciones nerviosas sensitivas que reaccionan ante cualquier estímulo, sobre todo táctil. Y es justamente su sensibilidad lo que las hace una región digna y merecedora de ser explorada.

¿Cómo descubrirlas y estimularlas?

Debido a la gran diversidad que existe entre los individuos, la exploración y descubrimiento de las zonas erógenas varia de persona a persona; sin embargo es, además de recomendable, riquísimo y delicioso explorar el territorio de cada amante hasta encontrar cada uno de sus puntos más sensibles y explotarlos no sólo en cada encuentro sexual, sino que incorporarlos a la dinámica de pareja.

La exploración de las zonas erógenas se pueden realizar tanto solos como en pareja, y puedes hacerlo portando ropa o no.

Por lo regular es sentido del tacto, es el más empleado para dar estimulación a las zonas erógenas; pero cabe recordar que también nos podemos auxiliar de los demás sentidos y también, por qué no, de objetos como juguetes sexuales, hielos, cordones, etcétera; recordemos que si nuestra imaginación no tiene límites nuestra sexualidad tampoco.

Cabe recordar que algo muy excitante es estimular las zonas erógenas con la boca, lengua, dientes, aliento y labios; además de frotarlas o darles pequeños golpecitos (donde se pueda).

¿Cuáles son las más comunes?

Las zonas más sensibles de los hombres radican básicamente en tres puntos: rostro, tórax y genitales, aunque no deben descartarse tanto las palmas de las manos como las de los pies.

Los labios y la boca son una zona altamente sensible. La mejor estimulación no sólo de los labios sino de la boca es el beso; que por lo regular es la primera expresión de deseo. La boca es la principal zona erógena que se explora al comenzar a conocer e intimar con una persona. Otra de las ventajas de este lugar sensible es su movilidad, porque puede, ya sea al mismo tiempo o no, brindar y recibir placer y estimulación.

El rostro es otra zona donde los varones disfrutan de los roces y estimulación. Los hombres se excitan si su rostro es explorado, sobre todo si la estimulación se centra en cuello, orejas y párpados.

La espalda y los hombros son otras dos áreas altamente sensibles que reaccionan a todo tipo de estímulos: cosquillas, masajes, leves rasguños o golpes, fricciones, etcétera.

El pecho y pezones masculinos, en menor intensidad que en las mujeres, son puntos erógenos que al succionarlos, frotarlos, acariciarlos o pellizcarlos transmiten sensibilidad al razonamiento masculino.

Casi todas las personas sienten placer cuando son acariciadas sus nalgas, una región a la que los varones no le dan gran importancia puesto que las relacionan con el sexo femenino; pero que si alejaran todos los estigmas que giran alrededor de esta zona del cuerpo, disfrutarían de una mejor y más profunda estimulación.

El ano es otra de las regiones que el hombre considera inviolables de su cuerpo, ya que se asocia con la homosexualidad (nada que ver). En el ano existe una infinidad de terminaciones nerviosas, inclusive algunas personas lo consideran como la parte más sensible del cuerpo humano. Y es por esa zona, por donde se puede estimular el famoso y mal llamado punto G masculino, que en realidad se llama punto E.

La mayoría de los hombres enfoca sus sensaciones en la zona genital, ya que ésta responde al más ligero roce –incluso hasta a las fantasías— aquí encontramos cuatro zonas erógenas masculinas que si son exploradas con calma, curiosidad y delicadeza, pueden resultar altamente excitante y placentero.

El perineo es la parte situada entre el ano y los testículos y resulta ser extremadamente sensible a las caricias (sobre todo de las uñas), una adecuada caricia en esa zona provoca una excelente erección y un mejor orgasmo.

Los testículos son en extremo sensitivos, la desventaja es que al ser tan sensibles un mal movimiento puede causar dolor al hombre, por lo que deben ser acariciados, chupados, rasgados o lo que se te ocurra en ese momento con delicadeza y cuidado.

El pene es donde el placer se concentra y el hombre siente con mayor intensidad. El cuerpo entero de éste es muy sensible; pero la región que goza de mayor cantidad de terminaciones nerviosas y por tanto resulta ser la más sensible es el glande, en especial en su corona, al igual que el frenillo y la abertura de la herramienta masculina, éstas reaccionarán con mucha rapidez a la más mínima estimulación.

Hombre, macho, varón o como mejor te guste; permítete explorar, descubrir y disfrutar tu cuerpo, tanto a solas como en pareja; al hacerlo te permitirás aprender a controlar y descentralizar las sensaciones y disfrutarás de una mejor vida sexual.

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