24 DE ENERO DE 2003
Ciudad, metro, sexualidad Diez de la noche, estación San Pedro de los Pinos, dirección Barranca del Muerto, última sección del pasillo central. Cinco, siete, nueve hombres de diferentes edades, condiciones sociales y preferencias la mayoría de mas de 35 años.
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Oficinistas de medio pelo, obreros, otros más chavos, loquitas, estudiantes, inseguros. Están en ese lugar en la búsqueda de algo que bien puede ser sexo seguro o inseguro, encuentros que pueden ir desde una mamada hasta una penetración; sin embargo, la mayoría prefiere la mutua masturbación... ver y ser vistos.
Pero también están quienes solo se reúnen para verse, para reírse de los nuevos y para provocar (¿por qué no?) a los policías que saben a la perfección lo que pasa en ese lugar y a esas horas y casi durante todo el día.
Hablar y decirlo, en la particular visión de alguien, no es hacer público lo que ya es per se público. Es simplemente admitir que, como sociedad, como gobierno y como pretendida comunidad, algo nos ha faltado para poder ofrecer espacios de convivencia y sociabilización alternos a los bares, los antros y las discos.
No es gratis que en el metro Hidalgo, en la estación Insurgentes, la línea 4, 6 y 7, el último vagón el del placer, la cajita feliz o el nombre que se invente la semana que viene, sean lugares de ligue, de esparcimiento, pero lo principal y lo más desapercibido, la SOCIABILIZACIÓN, el tejido de nuevas redes, de nuevas amistades y complicidades, de nuevos amores y desamores, de sexo fugaz entre metro y metro.
Se nos da y muy bien el criticar a lo pendejo, el clasificar entre metreras y zona-roseras, entre cabare-gatas y chicos living. Criticar se nos da muy bien, pero no analizar y decir que algo nos ha faltado, para poder ofrecer alternativas distintas a bares, antros y demás centros.
Coger en el metro y espacios públicos es además de excitante, muy rico. Lo francamente cagante del asunto es que los policías, extorsionan y en ocasiones obligan a tener sexo a los que “cachan” tan solo por manchados. Ojála así fueran para evitar asaltos y detener a grafiteros.
La policía sabe, las autoridades del Sistema de Transporte colectivo METRO también lo saben y sin embargo jamás ha existido una campaña de prevención de delitos y de difusión, por parte de nadie. Parece ser que a pesar de ser un lugar por muchos conocidos, es por todos negado, olvidado, así lo usen a diario, en distintos horarios y en distintas líneas.
Los espacios están, no se van a mover, las dinámicas cambian; la esencia permanece. |
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CARLOS 2 de enero de 2011
Soy timido y quisiera saber si tambien en alguna estacion del metro, hay oportunidades para hombres heterosexuales con ganas de conocer chicas de la misma manera que lo hacen los gays o lesbianas?
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