4 DE JULIO DE 2006
Elecciones 2006: gana la democracia, pierden los candidatos En un hecho inédito e histórico, más de 40 millones de mexicanos acudieron a las urnas para elegir presidente del 2006 al 2012. Los instrumentos del IFE funcionaron, los ciudadanos cumplieron, aunque los partidos y los candidatos hayan perdido.
Redacción Anodis
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Luego de una jornada electoral extraordinaria del domingo pasado, con la participación del 60% del electorado y el cómputo de un sistema de resultados preliminares eficiente, la incertidumbre sorprendió las expectativas de los candidatos y los partidos, el IFE, los medios de comunicación y la ciudadanía. Ni las encuestas de salida, ni el PREP definieron un ganador absoluto. El empate técnico anunciado antes de las elecciones se hizo presente. La democracia del voto ganó.
Ante los resultados del dos de julio, el país se encuentra en suspenso. Congruente y responsable con el papel de árbitro, el IFE determinó que lo cerrado de las elecciones impedía dar un resultado certero y estableció que será hasta el miércoles después del conteo distrital cuando podrá dar un resultado definitivo, a reserva de que el perdedor (como seguramente ocurrirá) interponga un recurso ante el Tribunal Electoral de no ser favorecido con la presidencia.
Independientemente del resultado del IFE a partir del miércoles, es claro que la democracia de las elecciones llegó a México para quedarse. Aunque sea el voto más costoso en todo el mundo (alrededor de $130 por sufragio), no quedó duda en la validación y credibilidad de las instituciones y los instrumentos para las elecciones. Lástima que no podamos decir los mismo de los candidatos y sus partidos políticos.
Pese al llamado del IFE de no adelantarse en los resultados de la elección presidencial, los dos candidatos punteros se declararon ganadores. Argumentaron que sus encuestas de salida los colocan por delante e incluso uno de ellos (López Obrador) sentenció que respetará los resultados que de a conocer el IFE siempre y cuando respete los suyos. A campañas sucias, oídos sordos y posturas necias.
Con el resultado que de a conocer el IFE habremos ganado los mexicanos, pero no habrá un presidente de mayorías. Cerca del 75% del electorado no prefirió a quien resulte ganador. Cualquiera que resulte presidente, tendrá que emprender una tarea de democracia real, aliviar las asperezas causadas por una campaña electoral basada en descalificaciones, y prepararse para gobernar un país plural, con fuerzas políticas divididas.
Lo difícil para los próximos años será empatar los intereses de dos proyectos de nación tan distintos y muchas veces contrapuestos entre sí. Mientras el Distrito Federal sigue siendo amarillo, populista y con políticas públicas en “beneficio de los pobres”, el gobierno federal se perfila para continuar bajo el mando de Acción Nacional, con su respectivo letargo económico, parálisis legislativa, incapacidad de echar andar las reformas estructurales, atacar de forma efectiva la inseguridad y propiciar la creación de empleos competitivos. |
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 El presidente del IFE dará el resultado final
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