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8 de mayo de 2006 Portales de Internet gay, erotismo y sexualidad en línea Definitivamente Internet es una de las innovaciones tecnológicas más importantes de los últimos años. Y claro, la Internet segmentada para el mercado GLBT ha sido un éxito relativo para algunos empresarios vinculados a ello.
(Carlos Omar Araya/Diario de Lima Gay).- Ahora bien, es curioso ponerse a pensar en los productos que se ofrecen en muchas de las webs de temática gay (no sé si existe alguna web exclusiva para lesbianas, bisexuales o tras). Un producto que salta a la vista, es el abrumador contenido pornográfico y erótico de sus banners publicitarios, de sus galerías fotográficas y en cuanta área disponible haya.
La primera idea que me viene a la mente es que muchos empresarios consideran que los gays son una especie de “adictos al sexo” y que son buenos consumidores de sus productos derivados (subscripciones a revistas, objetos sexuales, cuartos oscuros, etc.) Quizá esta supuesta fascinación, se deba a la apremiante represión social de los gays en Perú y en algunas partes del mundo. Cosa que se traduciría en la búsqueda oculta o soterrada de un supuesto placer prohibido que es sancionado socialmente y que se da rienda suelta a través de estos medios y de sus productos que de el se derivan.
Pero por otro lado, en otras sociedades, como la norteamericana y la europea, también abundan cantidades inmensas de pornografía gay en sitios web. No cabe duda, que muchos empresarios ven con buenos ojos inundar las webs gays de pornografía y erotismo. De seguro, debe ser un buen negocio. Un poco parafraseando lo que decía el académico Marco Aurelio Denegri en razón a la televisión: “Si uno inunda con un producto determinado (el ponía otro adjetivo) a la teleaudiencia por tanto tiempo, éstos sólo van a desear consumir ese producto, pues han sido inducidos y sería muy difícil cambiar sus hábitos de consumo” Yo creo que algo así sucede con la pornografía y el erotismo gay en las webs.
Muchos piensan que los gays sólo buscan pornografía, pero considero que eso es un estereotipo más, y que ello, es inducido basado en la represión social que sufren los gays. Pero no obstante ello, mi intención no es discutir si la pornografía o el erotismo visual es bueno o malo, (eso es muy relativo, y se basa en los conceptos que tengamos sobre ello en una determinada escala de valores particular) creo que el punto es el reflexionar cómo estos medios contribuyen -inconscientemente o conscientemente- al proceso de reforzamiento de las conductas, identidades y referentes gays (y LGBT en general), en los cuales un ingrediente principal es consumir pornografía y erotismo. Obviamente, tales referentes en los que ellos son asociados necesariamente al sexo, se basan en una explicación histórica.
Como muchos recordarán, fue en el siglo XIX que las ciencias médicas, las ciencias educativas y el derecho -validadas “científicamente” bajo la influencia racionalista, darwiniana y del positivismo- fueron asociando las prácticas diversas del sexo no hegemónico (LGBT) como prácticas patológicas, enfermas, degeneradas, perversas, desviadas, y en conclusión como prácticas anormales. Es en ese contexto, que la homosexualidad fue vinculada a la pedofília, y en otro sentido, catalogada como “una enfermedad de adictos al sexo”
Como se puede apreciar, muchas de esas ideas aún persisten hoy en día, y muchas personas consideran que todo gay anhela obsesionadamente tener sexo a cada momento y con cualquier individuo que pase por su camino. Claro, hay muchos factores que inducen a que una persona opte por un encuentro sexual, y obviamente las web gay con contenido pornográfico son una de ellas.
Como dije líneas arriba. No es mi intención debatir si es adecuado o no la pornografía y el erotismo visual. De hecho hay varios argumentos en su favor tanto como en su contra. Lo que pretendo es reflexionar cómo a través de ciertos enunciados del siglo XIX se ha creado toda una millonaria industria utilizando astutamente, la represión social de los LGBT, los mitos y medias verdades que existían -y que aún hoy existen- en torno al sexo; y todo ello con la finalidad de justificar una supuesta necesidad de “satisfacer a los gays” en su “incontenible” y “normal” súper apetito sexual.
Considero que es necesario reflexionar sobre este u otros temas - que de una u otra forma se nos vincula- y medir nuestro grado de dependencia al sistema de consumo, que día a día se nos impone de forma tan masiva y violenta, sin tener oportunidad de hacer uso del cuestionamiento crítico, que no es una herramienta útil, para tomar nuestras decisiones de forma cada vez más consciente y autónomas.
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