2 DE ENERO DE 2003 Homosexuales rusos se quejan de discriminación Cuando el comunismo se desplomó hace una década y Rusia salió del conservadurismo soviético, la revolución sexual subsiguiente propició un relajamiento de las costumbres y un auge de la industria del sexo.
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SAN PETERSBURGO, Rusia (Reuters) Por Claire Bigg.- Sin embargo, los homosexuales rusos dicen que los papeles tradicionales de los géneros y la homofobia están aún muy arraigados en la mente pos soviética.
Se levantó la prohibición soviética del homosexualismo, pero según los gays la sociedad moderna rusa todavía los discrimina y algunos creen que pasarán generaciones antes de que mejore su condición social.
"No percibo que haya habido algún progreso en Rusia en los últimos 10 años en términos de tolerancia a las minorías sexuales", dijo Ignat Fialkovsky, presidente de la Asociación Alianza Homosexuales-Heterosexuales de San Petersburgo.
"Yo me consideraría afortunado de ver algún progreso en la segunda mitad de mi vida", añadió.
En Rusia, el homosexualismo masculino era penado con hasta cinco años de prisión. Hasta mayo de 1993, cuando el presidente Boris Yeltsin derogó el Artículo 121 del Código Penal, las lesbianas corrían el riesgo de ser enviadas a instituciones psiquiátricas.
Todo eso parece ahora un mal sueño, pero los temores de que la homosexualidad sea proscrita nuevamente no han desaparecido por completo.
¿UNA NUEVA PROHIBICION DE HOMOSEXUALES?
En mayo del 2002, un grupo de legisladores de la cámara baja del parlamento, la Duma Estatal, presentó una enmienda para reactivar las condenas a prisión a los homosexuales, como parte, según dijeron, de una campaña para restaurar los valores morales tradicionales en Rusia.
"Sé que el proyecto de ley fue considerado ampliamente como un recurso publicitario de los legisladores y no me hubiera preocupado si supiera que el presidente condenaba esa posición, pero Putin es un gran homófobo", dijo Alexandra Sotknikova, quien dirige la organización lesbiana Labris de San Petersburgo, junto con su compañera Marina Balakina.
"Creo que esa prohibición tiene la probabilidad real de resurgir en Rusia", añadió.
Otra señal de lo extendida y aceptada que está la homofobia en Rusia se observó el Día Internacional de los Derechos Humanos, el 10 de diciembre: a los grupos de homosexuales se les prohibió celebrar una conferencia de prensa en la Casa de los Periodistas de San Petersburgo.
"Personalmente no soporto a los homosexuales masculinos porque no me gustan los hombres. Las lesbianas no me molestan tanto", dijo Vladimir Ugryumov, presidente de la Unión de Periodistas de San Petersburgo y director del diario Vecherny Petersburg, el hombre que canceló la conferencia.
"No creo que la vida íntima de algunas personas tenga que ver con los derechos humanos ni que las cuestiones sexuales deban discutirse en foros públicos", agregó.
Los activistas homosexuales dicen que la reacción de Ugryumov refleja simplemente una actitud extendida en Rusia hacia la homosexualidad y una renuencia a discutir en público los temas sexuales, un hábito heredado del puritano pasado soviético.
Esta falta de debate público y la ignorancia consecuente en los asuntos de gays y lesbianas sólo ayuda a perpetuar el elevado nivel de homofobia en Rusia, dicen los grupos homosexuales.
Esto es algo evidente en el homosexualismo femenino, porque según Fialkovsky la mayoría de los rusos relacionan la palabra "homosexualidad" exclusivamente con los hombres.
Balakina dice que hay aún muchas mujeres en Rusia, en particular en las provincias, que experimentan sentimientos homosexuales pero no conocen la existencia del homosexualismo femenino.
"He conocido a mujeres que vivieron tres o cuatro años antes de darse cuenta que no eran las únicas lesbianas sobre el planeta", relató.
ESCONDEN LA SEXUALIDAD ANTE FAMILIARES Y AMIGOS
El temor al rechazo y la discriminación ha llevado a muchos gays y lesbianas a ocultar su orientación sexual a sus familiares, amigos y colegas.
Los que la declaran dicen que son marginados por la sociedad y a veces por sus propias familias.
"Nuestro círculo social es muy restringido, compuesto en gran parte por homosexuales (masculinos) y lesbianas. Nos gustaría tener más contactos con heterosexuales, pero es difícil", dijo Sotnikova.
"En el trabajo, la situación es también tensa porque yo tengo que estar constantemente preparando respuestas a preguntas de mis colegas para encubrir el hecho de que soy lesbiana", dijo y añadió que a su familia le tomó casi cuatro años de conflicto para que aceptaran su relación con Balakina.
La poca atención a los temas homosexuales se ha traducido en una falta de leyes. Los homosexuales rusos no cuentan con muchos de los derechos que disfrutan sus homólogos en Occidente, como el de casarse, adoptar niños o retener derechos de paternidad sobre los hijos de su pareja.
Las parejas del mismo sexo dicen que incluso tienen miedo a criar un niño, temiendo que sus familiares o las autoridades se los quiten alegando que necesita un padre y una madre.
Sin embargo, el deseo de formar una familia y a la vez, la convicción de que el estado no tomará ninguna medida que les permita hacerlo, ha forzado a algunos homosexuales rusos, como Balakina y Sotnikova, a buscar soluciones complicadas y poco comunes para circunvalar las leyes.
"Estamos planeando tener pronto un bebé con dos homosexuales de Moscú que también quieren un niño", dijo Balakina.
"De ese modo, nuestro hijo tendrá un padre. Por supuesto que tendremos que buscar por mucho tiempo a las personas apropiadas: nuestra relación tendrá que estar basada en la confianza, porque no hay leyes en Rusia que protejan los derechos de la gente como nosotros". |
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Editorial
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Una asociación civil constituída para promover el fútbol entre la diversidad sexual, ha recibido apoyos tanto del gobierno federal como local. Ha visibilizado el deporte pero al mismo tiempo ha acumulado acusaciones sobre presuntos malos manejos. [Sigue] |
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