20 DE FEBRERO DE 2006 Canadá revisará la ley que permite los matrimonios gays Cuatro de las cinco ciudades más gays de Norteamérica están en Canadá. Toronto, Montreal, Vancouver y Québec ocupan los primeros puestos en la clasificación de urbes con mayor densidad de homosexuales reconocidos por habitante
Redacción Anodis
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Toronto (La Razón).- Distritos como «Le Village» en Montreal o la zona que se extiende alrededor de las calles Yonge y Church en Toronto ofrecen un ambiente similar al del madrileño barrio de Chueca: banderas arco iris ondeando de las ventanas, tiendas especializadas en productos para gays y parejas homosexuales que pasan inadvertidas para el resto de los ciudadanos. Canadá es uno de los países del mundo con mayor nivel de tolerancia a las minorías, y esto es especialmente palpable con la comunidad gay.
No obstante, la tradicional flexibilidad de la sociedad canadiense estuvo cerca de partirse el verano pasado, cuando tras dos años de controvertido debate, se aprobó el matrimonio civil entre personas del mismo sexo. Entre las muchas voces que se alzaron contra la medida, destacó la de Stephen Harper, el joven líder del Partido Conservador (PC), que por entonces lideraba la oposición.
Harper aseguró que la reforma atentaba contra las características tradicionales de la familia y prometió que, si llegaba al poder, «revisaría la ley». La medida dividió a Canadá entre detractores y partidarios, y ni siquiera el partido de Gobierno se libró de la fractura. En el momento de la votación de la polémica ley, 32 diputados liberales rompieron la disciplina del partido y votaron en contra de la legalización del matrimonio gay. La reforma entró finalmente en vigor el 21 de julio de 2005, apoyada por el 55 por ciento de los canadienses y por el Poder Judicial, que había promulgado un gran número de resoluciones en las que tachaba de anticonstitucional la definición tradicional de matrimonio.
Seis meses después de que se convirtiese en realidad la posibilidad de casarse para las personas del mismo sexo, más de 3.000 parejas habían hecho uso de la nueva ley. Muchas de ellas lo hicieron de manera acelerada en las primeras semanas de enero, debido a la inminente celebración de elecciones y el posible triunfo de los conservadores.
Finalmente, Harper se alzó con la victoria en los comicios del 23 de enero, provocando el miedo entre los homosexuales, que temen que el líder del PC cumpla sus promesas e ilegalice el matrimonio gay. Sin embargo, el discurso actual de Harper, hoy flamante premier, dista mucho de lo que declaró al entrar en vigor la medida o al principio de la campaña, cuando afirmaba que recuperaría la concepción tradicional de matrimonio. Conforme aumentaba su apoyo en las encuestas, el líder «tory» fue haciendo menores menciones a su proyecto de revisar la medida. En los días anteriores a la votación, llegó incluso a prohibir a los miembros de su partido hablar sobre el asunto. Al poco de asumir el cargo de premier declaró: «No puedo poner una fecha. No lo voy a dejar para siempre, pero no está en la lista de prioridades. Me gustaría hacerlo más pronto que tarde, aunque no será de manera inmediata».
Cuando Harper decida llevar el asunto al Parlamento, se encontrará una Cámara en la que su partido no goza de mayoría absoluta, por lo que deberá conseguir apoyos de otras formaciones. Será muy difícil que lo logre. El resto de agrupaciones parlamentarias votó a favor de la medida y sus líderes afirman que no han cambiado de opinión. Sólo podría conseguir los votos de algunos diputados liberales, disconformes con la línea oficial del partido. Aunque la propuesta será probablemente rechazada, el resultado final puede ser positivo para el líder «tory», ya que habría cumplido con las demandas de muchos de sus votantes (volver a llevar el asunto al Parlamento) sin tener que asumir el enorme desgaste que la ilegalización de los matrimonios homosexuales conllevaría.
Así, los conservadores se lamentarían de no haber logrado la mayoría absoluta, Harper habría cumplido su promesa y los gays respirarían aliviados. En Canadá la concepción de familia es ancha, y no sólo permite que nomosexuales se puedan casar. Pesa a que, en teoría, está protegida por la ley, en varias provincias de este enorme país se hace la vista gorda ante los casos de poligamia. Grupos de mormones o inmigrantes practican su particular interpretación de la familia. Un caso especialmente visible es el de la comunidad de Bountiful, situada en Creston (Columbia Británica), donde la poligamia se lleva a cabo abiertamente. |
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 Desde hace dos años gays pueden casarse en Canadá
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