3 DE FEBRERO DE 2006
¿Un Óscar al cine gay? En medio de polémicas “Brokeback Mountain” es la gran favorita para ganar el Óscar como mejor película del año en la meca del cine mundial, además de siete nominacines más. El amor homoérotico triunfará en Holliwood
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Las probabilidades de que Ang Lee suba al proscenio a recibir el Óscar a la mejor película son grandísimas si apelamos a la polémica que arrastra “Brokeback Mountain” desde antes de su estreno en Norteamérica y a los augurios que muchos cineastas hacen después de haberle entregado varios Globos de Oro, antesala del máximo galardón de la gran industria del séptimo arte holliwoodense.
Si todo sale como se espera, en la edición 78 de este famoso premio, en marzo, un filme presuntamente gay o al menos filogay que rompe los paradigmas impuestos a la “mariconería” y políticamente incorrecta para la Casa Blanca, sería por primera vez premiada por la Academia del Cine Norteamericano en la principal categoría.
Traducida para el público latino como “En Terreno Vedado” o “El Secreto de la Montaña”, el western gay ubicado en los 60’s y basado en un relato del libro homónimo de la también multipremiada Annie Proulx, cuenta lo que al público gay tanto le gusta (aunque se discute si es gay, bi u homosexual de closet): un romance entre dos hombres, en este caso dos vaqueros o cowboys, que es tanto como si en México dos mariachis, dos revolucionarios, dos rancheros, dos boxeadores o dos luchadores se amaran, cosa impensable según los machines autóctonos tan afectados por los estereotipos y clichés folclóricos, pues es una afrenta, emasculada, mentada o golpe bajo a su autoestima.
Se vale objetar. Considerar que “La Putiza” o “Sexxxcuestro” son ejemplos de un cine gay subversivo que ofende la masculinidad del luchador o de los machines mexicanos no es válido, se trata de cine porno y no están dirigidas al gran público, por eso los descarto. Decir que “Zapata” tocó el lado homoérotico del revolucionario agrario o que “Puños Rosas” fue un filme gay es una idiotez, pertenecen al género del absurdo que insiste en subsistir alimentado por el populacho. No basta que en el reparto haya travestis o sugerentes joterías para considerarla como de temática GLBT (Almodóvar es caso aparte, no confundir). Fueron producto del marketing para que gays abarrotaran las salas despertando su morbo, pero no lo lograron, y a quienes cayeron en la trampa les embarraron en las jetas metáforas rosas, vestidas burdas y léperas y sexo buga en primer plano y en zoom tetas femeninas. Igual sucedió con brodios infames como “La Mujer de mi Hermano”, “7 Mujeres, un Homosexual y Carlos”, o las extranjeras “Tiresias” y “The Dreamers” (si eres misógino no veas esta cinta porque harás berrinche), ah, sin olvidar “Troya” y “Alexander”, que fueron distorsiones históricas para reivindicar la heterosexualidad de los míticos héroes.
Sin tanta pretensión ni faramalla, filmes como “De Lovely”, “El Aviador”, “Las Horas”, “Lejos del Cielo” o “Kinsey” (no se las pierdan) bien pudieron ser catalogadas como GLBT con mucha mayor dignidad que las antes referidas.
El cine de oro mexicano en el pasado tuvo un buen ejemplo de cine con subtexto homoerótico -quién sabe si casual o causalmente-, donde la homosexualidad fue tangencial y hasta el momento no ha sido superado (“Dos Chicos de Cuidado” en TV Azteca casi lo logra verdad de Dios, pero es otro género). Me refiero a “¿Qué te ha Dado esa Mujer?” y “A Toda Máquina” de Ismael Rodríguez, donde Pedro Infante y Luis Aguilar (representativos del machín nativo) entre líneas gritaban su amor de “mach o menoch”.
Regresando a los “vaqueros gays” (donde no hay balazos, sólo amor homoérotico entre vergüenzas y aspavientos), pocas veces en la víspera de los premios Óscar una película con contenido explícitamente gay tuvo tantas nominaciones y posibilidades de ganar tan preciado galardón y hasta no verla no criticarla ni a favor ni en contra, aunque expertos en cine dicen que la versión fílmica resultó más gay que el relato original del libro (no es novedad que las adaptaciones no sean fieles al texto, por ejemplo “No se lo Digas a Nadie” o “La Virgen de Los Sicarios”). En el relato del libro, la homosexualidad de los vaqueros fue casi incidental sin trascendencia para ellos –fue casi un juego cachondón de su curiosidad–, asimismo el filme no pudo evitar, al parecer, ser una más de esas tragedias homosexuales que tanto abundan en el séptimo arte y que pareciera concluir recurrentemente que este tipo de amor es imposible porque siempre acaban en problemas y sufrimiento, ejemplos sobran, sólo por recordar dos, “Happy Togheter” y “De Fresa y Chocolate”.
De hacerse realidad el pronóstico, el western gay de hermosos paisajes, podría sumarse a la cadena de filmes con tramas o subtramas GLBT premiadas en diversas categorías, como “El Beso de la Mujer Araña” que en 1986 hizo ganar un premio como actor a William Hurt; o en 1993 a Tom Hans por “Filadelfia”; a Jack Nicholson y Helen Hunt por “Mejor... Imposible” en 1997; a Sam Mendes como mejor director y guión y a Kevin Spacey (actor), por la también mejor película “Belleza Americana” en 1999; en ese mismo año a Hilary Swank por “Los Muchachos no Lloran” como mejor actriz y por filme extranjero a Pedro Almodóvar por “Todo Sobre mi Madre”.
En 2002 Nicole Kidman fue la mejor actriz por su papel de Virginia Wolf en “Las Horas” y le arrebató por una “nariz” el premio a Julianne Moore, nominada por “Lejos del Cielo, “Hable con Ella” de Almodóvar ganó premio como mejor guión; en 2003 Charlize Theron obtuvo estatuilla como mejor actriz por “Monster” (sin olvidar los amores de Frodo y su fiel Pedrito en “El Señor de los Anillos 3”, ganadora absoluta); en 2004 “El Aviador” obtuvo premios en cinco categorías sin olvidar que Alejandro Amenabar obtuvo el Óscar por mejor película extranjera por “Mar Adentro”, protagonizada por Javier Bardem, el mismo de “Antes de que Anochezca”, que narra parte de la historia del literato gay Reinaldo Arenas como perseguido político en su natal Cuba.
Las apuestas están echadas para este año y la favorita de muchos es “Brokeback Mountain”, aunque hay quien opina que en la categoría de mejor película son fuertes rivales “Capote” (la historia del literato gay Truman Capote, qué casualidad), “Crash”, “Good Night, and Good Luck” o “Munich”. Como se ve, este año el gran jurado está muy sensible y conmovido por lo gay, ¿a qué se debe?.
Por lo pronto y mientras llega el estreno en México a fines de este mes, hay que destacar que Ang Lee les dio a Heath Ledger y Jake Gyllenhaal (el mismo de “El Día Después de Mañana” y “Jarhead”) la oportunidad de encarnar a Ennis Del Mar y Jack Twist, dos chicos con novias y presuntamente “normales” hasta el momento en que se conocen trabajando en el campo, se mueven el tapete y su amistad se convierte en apasionado amor... ayyyy qué románticos.... y a partir de aquí se desata el conflicto entre casarse con sus novias o fugarse a vivir su libertad recién descubierta.
Lee, quien es buga, no es nuevo en esto de contar historias de gays, aunque los que saben debaten en si conviene o no catalogar su última producción como de temática GLBT. Aunque no lo hagan, por extensión y antonomasia ya lo es. Lee tuvo enorme éxito con “El Banquete de Bodas”, que relata una relación interracial entre un estadounidense y un taiwanés, con exactas dosis de comedia, humor y drama que a más de uno hace reflexionar en la necesidad de sacar una relación del closet para no vivir enredos. El filme fue controversial en Taiwán al presentar el primer beso gay en la historia del cine en esa parte de Asia y por contravenir todas sus tradiciones y valores, quizás por eso el productor triunfa fuera de su nación y ya ganó un Óscar por mejor película extranjera en el 2000, con “Tigre y Dragón”.
De destacar también es el coraje que ya hicieron Bush y fundamentalistas como el líder mormón Larry Miller por la temática de “Brokeback Mountain”, reflejo del sexismo convencional y mocho del poder norteamericano, que ve como ofensivo que a su cliché del machismo gringo –el vaquero– pudiera “caérsele la mano para cachar granizo” con sugerencias homosexuales, aunque ya lo hicieron en otros westerns underground realizadores como Andy Warhol, en el pasado. Por lo pronto, la cinta está prohibida en salas de Utah y en China.
La también conocida como “historia de amor gay entre vaqueros” llega a la ceremonia del Óscar respaldada por cuatro Globos de Oro (película, director, guión y canción) y por el León de Oro del Festival de Venecia, cuyos jueces calificaron de excelente historia y la consideraron como profundamente sensible y poco convencional, que llena de ternura un ambiente clásicamente homófobo y ríspido como el agro gringo y que tiene como moraleja una denuncia social fuera de cualquier fábula rosa.
Hay que destacar asimismo que también está nominada por mejor fotografía, trabajo que estuvo a cargo del mexicano Rodrigo Prieto, que captó en todo su belleza el paisaje donde transcurre la historia filmada en locaciones de Canadá y que supuestamente tiene lugar en la Wyoming de los 60’s, donde ser heterosexual era una obligación para todos sus habitantes.
De ganar, “Brokeback Mountain” se convertiría en el icono gay contemporáneo y a sus guapos protagonistas los gays favoritos de todos, aun sin saber qué onda con sus vidas privadas, si son gays qué mejor, si no lo son, todos mis respetos por el reto que implicó representar estos papeles con valor y dignidad. Espero que no resulté un fiasco, que no sea mucho ruido y pocas nueces, habrá que esperar a disfrutarla y criticarla. Por mientras di no a la piratería y se pide el apoyo de Jorge Serrano Limón y de Norberto Rivera Carrera para que empiecen a despotricar, rasgarse las vestiduras y levantar escándalo prohibiendo a sus acólitos que no vean el western gay so pena de caer en pecado mortal, porque si realmente vale la pena, necesitamos que sea un éxito de taquilla.
Al final del aircoiris
El reciente arresto de Raúl Osiel Marroquín, “El Sádico”, demuestra que en el país la existencia de asesinos seriales de homosexuales no es una leyenda urbana. El homofóbico asesino relató a diestra y siniestra con lujo de detalles cómo asesinaba a sus víctimas, gays que se ligaba en la Zona Rosa. Confesó sus motivos, los mató por “maricones” y para salvar a los niños de ser seducidos por los “putos”. Al mismo tiempo, la forma en que la prensa mexicana trató el tema da pena ajena y muestra que la homofobia y la discriminación son realidades que están lejos de ser desterrados del consciente colectivo de la patria mexicana. La prensa que encabezó sus notas con títulos como: “Cae Asesino de Jotos” “Arrestan a Matalilos”, debería ser arrestada, juzgada, procesada y llevada a la picota.
Chicos arcoiris
A destiempo quizás, pero desde este espacio todo mi reconocimiento a Gilberto Rincón Gallardo, presidente del Conapred, y a Jorge Saavedra López, director del Censida, por haber recibido el Premio al Mérito Gay por su lucha a favor de la población GLBT del país, en especial, por haber impulsado y defendido con todo la campaña radial contra la discriminación, que por cierto, en estos lares de la patria, nunca se escuchó.
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PATRICIA CASTAÑO 18 de enero de 2009
Vi la película y la verdad, entre asombro y rizas, la pasé, mientras la veia, que cochinada, prefiero ver a dos chicas, hombres en esas, super feo a la vista y eso que no se muestra realmente los momentos eróticos, qué tal, ahí sí que me trasboco. Se debe evitar a toda costa que la vean los menores de edad, facilmente puede provocar trastornos en el comportamiento, homofobia, o también mariquiarsen, parecería normal. Qué tal?
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PATRICIA CASTAÑO 18 de enero de 2009
Ahí están pintados todos, como se apoyan, dan hasta verguenza, son un azco, los eligen los mismos gays, es obvio.
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