9 DE ENERO DE 2006 Tocar, el arte de la seducción y el placer gay A todos nos gusta el contacto físico, ya sea en juegos entre amigos o que mejor con tu pareja, lo importante es descubrir que partes del cuerpo sirven para adquirir una serie de sensaciones que permiten ir conociendo tu cuerpo y el ajeno
Hay lugares erógenos por excelencia (cuello, espalda, pelvis, etc.) pero si con detenimiento te decides a explorar tu cuerpo, podrás descubrir que tienes muchos lugares donde las sensaciones se desatan y te pueden llevar a un mejor estado de ánimo.
Si decides explorar cuerpos ajenos debes hacerlo con respeto y sin invadir la privacidad del otro. El tacto puede ir avanzando paso a paso y ser realmente uno de los mejores momentos con tu pareja, amante o como se clasifiquen. Lo importante es no violentar al otro y hacer que una caricia se vuelva placentera y no un acto de repulsión.
Una buena caricia en las manos puede significar muchas cosas, desde un gesto de ternura, un acto de represión o hasta una invitación a portarse mal, todo depende de la intención y la fuerza con la que entran en contacto las manos. Las caricias pueden ir subiendo, recorrer el brazo e ir siguiendo el contorno del mismo, disfrutando de la musculatura, aun si está apenas dibujada.
Normalmente cuando alguien se acerca a acariciar tu rostro, es por que ya existe suficiente confianza para hacerlo, ya que es una parte del cuerpo que normalmente no es punto de primer contacto. Toma en cuenta que a muchos les molesta que les toquen la cara, así que nunca te lances a tener un contacto directo sin antes estar seguro de que no habrá rechazo. Cuando alguien juega con tu cabello, recorre tus cejas, ligeramente juega con tus orejas o recorre tú rostro hasta llegar a la barbilla es señal de que existe una atracción fuerte y que te están reconociendo. A muchos les gusta sentir la barba recién salida de la pareja, ya sea con la mano, con la mejilla o sentirla en el cuello.
Las manos que se avientan a tocar la espalda pueden significar un cálido masaje, una señal de apoyo o una intención por ir buscando puntos donde tu cuerpo tienda a moverse por las cosquillas que se producen. Muchos otros acostumbran recorrer con los dedos el pecho de la pareja, con movimientos constantes de arriba a bajo, lo cual brinda una sensación de relajación (en la mayoría de los casos) y hay otros más a los que les gusta sentir la panza de la pareja y más si esta velluda.
Cuando las manos se lanzan a tocar las piernas es un poco más directo el mensaje, por ello debes tener cuidado al hacerlo, es decir, no recomiendo que sea lo primero que toques, pues la reacción no puede ser tan favorable. Y es normal ver a parejas poner sus manos en los glúteos ajenos y tal vez eso se debe a que ya se puede considerar como una zona más íntima. Así las manos pueden ir recorriendo el cuerpo ajeno, si cuentan con el permiso y la respuesta adecuada ante ese tipo de interacción.
Pero el tacto no solo se reduce a las manos, también se puede usar otras partes del cuerpo para hacerte sentir cerca y con cierta intimidad, a lo mejor un roce de piernas, el recargarte en la espalda del otro, el usar tu rostro o hasta el dorso de la mano puede significar mucho para los que están conociéndose.
Es importante también que tu te conozcas primero y sepas que partes de tu cuerpo te gusta que toquen y cuales no, y hay que saber decir NO si en algún momento alguien comienza a intimidarte con su tacto. Por otro lado, hay que entender que no a todos les gusta el contacto inmediato y hay que ir ganando terreno dentro la relación. Puedes irte conociendo poco a poco e ir explorando las sensaciones que te causa el ir pasando tu mano por alguna parte de tu cuerpo y luego al estar con tu pareja, hacerle saber que es lo que te gusta.
La recomendación obligada es que nunca se debe ir en contra de nuestras sensaciones y toda caricia debe ser entendida como una muestra de afecto y no una agresión; los golpes en definitiva no forman parte de algo agradable y mucho menos las marcas en la piel (chupetones, mordidas, etc.) que solo demuestran posesión sobre el otro.
Los sentidos están presentes en nuestro cuerpo para explorarlos y expresarlos, para dominarlos y saber en que momento ir dejando libre al cuerpo para que se convierta en víctima de una serie de sensaciones que hacen la diferencia entre estar con alguien y realmente sentir a alguien contigo.
En el momento que encuentres a alguien que al estar en contacto, te brinda la confianza de cerrar los ojos y dejarte llevar, en ese momento seguramente habrás encontrado a tu media naranja. Los sentidos son las armas que hay que desarrollar para crear la confianza necesaria en el otro y así demostrarle que contigo no debe preocuparse, pues tú vas a saber cuidarlo, respetarlo y sobre todo amarlo.
muy muy interesante este tema ademas que nos da a conocer muchos aspectos importantes en cuanto al placer de uno mismo y de nuesra pareja y lograr mantener un buen contacto intimo.. los felicito sign asi.. saludos
Muy buen articulo en verdad, vale la pena leerlo y mas aun para aquellos que no estan muy experimentados y que, por una u otra razon, necesitan (y/o deberian) documentarse un poco primero y asi, ir exprimentando.
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