7 DE DICIEMBRE DE 2005
¿Es homofóbico Marcelo Ebrard? El clima de represión antigay se incrementó cuando fue jefe policiaco. Más allá de lo gay, ¿conviene que sea candidato? Este señor está sujeto a proceso por el espantoso Caso Tláhuac: recordemos que tres policías fueron linchados, por una turba enardecida
Sergio Alan Villarreal
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Es homofóbico Marcelo Ebrard? No lo sé. Pero sí sé que merece respeto en sus derechos como ciudadano, el mismo respeto que él NO OTORGÓ, como jefe de la policía capitalina, a los habitantes gays del Distrito Federal. Antes de emitir un voto, lo mejor es recuperar la memoria, revisar la trayectoria real del aspirante, más allá de las frases publicitarias y las fotos espectaculares con sonrisas colgate.
Cuando Marcelo Ebrard fue secretario de Seguridad Pública en el Distrito Federal, arreciaron las detenciones policiacas arbitrarias contra gays en la capital, particularmente en ciertas áreas de la ciudad, como Zona Rosa.
Un caso emblemático es la terrible experiencia que vivieron Víctor Enrique López Díaz y César Solís Sánchez, junto con otros cinco estudiantes, en manos de quienes están asignados para protegernos, caso que fue difundido oportunamente por la reconocida agencia Notiese.
Ellos fueron detenidos de manera arbitraria mientras caminaban por Zona Rosa; los guardianes de la ley cometieron una serie de irregularidades en el caso. Los policías, que nunca se identificaron ni mostraron orden de juez alguno, detuvieron a los estudiantes con violencia, con alusiones burlonas sobre su orientación homosexual y sin explicarles el motivo de la aprehensión, además de que en la agencia del Ministerio Público no les fue tomada declaración y se les impidió hacer las llamadas telefónicas que les concede la ley. Finalmente, el médico de guardia fue quien les informó el motivo de su dentención: el arresto era consecuencia de los operativos realizados en la zona “a efecto de limpiarla de homosexuales”.
Casos como éstos fueron frecuentes en el periodo en que Marcelo Ebrard fue secretario de Seguridad Pública. Las anécdotas de primera mano entre quienes asisten a Zona Rosa son abundantes y las víctimas son en su mayoría jóvenes que desean empezar a vivir con libertad y sanamente su orientación homosexual, pero que desconocen sus derechos legales. Lo lamentable es que, debido a esto, muchos prefieren guardar silencio, en vez de denunciar formalmente.
Recordemos que incluso el gobierno de la Delegación Cuauhtémoc, en la que se encuentra la sede de la propia Secretaría de Seguridad Pública, difundió que uno de sus “pendientes” en Zona Rosa es “erradicar el homosexualismo abierto” (Reforma, p. 2-B, sección Ciudad y Metrópoli, miércoles 25 de agosto de 2004). Esto, que habría generado un escándalo público en cualquier país con autoridades y comunicadores conscientes, aquí se publicó con total frescura y nadie dijo nada. Ni el Gobierno del Distrito Federal, ni la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, ni los propios medios de comunicación. Obviamente, tampoco Marcelo Ebrard. Nadie. Recordemos también que en pleno corazón de Zona Rosa, una de las áreas en las que se ejerce mayor libertad por parte de gente gay en la capital mexicana (libertad que debería vivirse en todo el país, está de más decirlo, pues no somos ciudadanos de segunda y tenemos los mismos derechos que cualquier heterosexual) permaneció muy visible un letrero, durante al menos varias semanas, con la frase “HAZ PATRIA, MATA UN GAY, SON SIETE AÑOS DE BUENA SUERTE” (Milenio Diario, p. 24, martes 8 de octubre de 2002), en la entrada de un edificio… ¡que estaba custodiada por policías dependientes de la Secretaría de Seguridad Pública!
Todo estos casos se registraron mientras Marcelo Ebrard fue el responsable de la policía de la capital mexicana… pero me queda la duda: ¿simplemente fue complaciente o fueron órdenes suyas? En cualquiera de los casos, es absolutamente condenable su actitud como funcionario responsable de la seguridad de TODAS Y TODOS en la capital.
También es viable recordar que en las celebraciones de la Marcha del Orgullo LGBT de la Ciudad de México, la Secretaría de Seguridad Pública minimizó, en sus comunicados oficiales, la asistencia y magnitud de esta manifestación política y festiva de la diversidad sexual. Mientras el grupo policiaco Cisnes, encargado de la seguridad de la marcha, revelaba a los organizadores un cálculo de más de 80 mil participantes y algunos medios de comunicación serios y prestigiados informaban más de 100 mil, oficialmente la dependencia a cargo de Marcelo Ebrard difundía 8 mil o 9 mil asistentes. Esto sucedió en los años en que ese señor fue el titular de la Secretaría de Seguridad Pública.
Pero no sé si Marcelo Ebrard es homofóbico, pues ahora resulta que en uno de sus cacareados “50 puntos” con los que pretende llegar a la candidatura del PRD y posteriormente a la Jefatura de Gobierno del DF, incluye de manera ambigua y casi imperceptible el tema de la diversidad sexual. Por cierto, este precandidato canceló su reunión pública con integrantes del colectivo LGBT, ¿lo hizo por temor a que ese acto pudo “perjudicar su imagen”?
Más allá de lo gay… ¿es conveniente que Ebrard sea candidato?
Sin embargo, más allá de mi orientación homosexual y de las causas específicas que me interesan como tal, soy un ciudadano preocupado por el futuro de mi ciudad y mi país, en todos los sentidos. Y me preocupa que un señor como Ebrard llegue a gobernar la capital mexicana.
Este señor está sujeto a proceso por el espantoso Caso Tláhuac: recordemos que tres policías fueron linchados, por una turba enardecida y cegada en sus facultades de razonamiento, al ser confundidos con delincuentes, que dos de ellos fueron quemados vivos, que los acontecimientos se difundieron por los medios de comunicación con oportunidad y que las autoridades tuvieron más de una hora y media para impedir la tragedia, pero no lo hicieron. Marcelo Ebrard era el secretario de Seguridad Pública. Este asunto habría provocado, en un país con autoridades más conscientes y congruentes, la renuncia inmediata del titular de esa dependencia, no por petición de sus superiores, sino por DIGNIDAD, HONOR Y VERGÜENZA. Así ha sucedido en casos similares en otros países, pero aquí tuvo que ser destituido por el Presidente de la República, Vicente Fox. ¡Y luego fue premiado por el Jefe de Gobierno, Andrés Manuel López Obrador, con la titularidad de la Secretaría de Desarrollo Social de la capital, para perfilarlo como precandidato a la Jefatura de Gobierno! ¡Vivan los amiguismos y el influyentismo! ¡Al viejo estilo del régimen que nos gobernó durante 70 años, del cual proceden estos dos señores y su súperamigo incondicional Manuel Camacho Solís!
Además, por si fuera poco, recordemos que Ebrard está sujeto a otra investigación judicial, a través de la averiguación FSPI/T3/00987/05-07, pues fueron detectados pagos excesivos en mantenimiento y compra de patrullas cuando fue secretario de Seguridad Pública.
Por eso, yo prefiero aportar mi granito de arena para impedir que este señor llegue al poder. Prefiero votar por Jesús Ortega, un hombre que se ha mantenido en la lucha por las causas sociales por 30 años. Un hombre que me inspira más confianza que Ebrard. Un hombre al que, si llega a la Jefatura de Gobierno del DF, le exigiré el cumplimiento de sus compromisos con el sector LGBT y la sociedad capitalina. A Jesús Ortega le concedo el beneficio de la duda. A Marcelo Ebrard no le creo una sola palabra.
* El autor es director de la Agencia de Noticias en México NotiGay |
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1803
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 Homofóbico o no Marcelo fue mal secretario de Seguridad
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