28 DE OCTUBRE DE 2005
Adi Nes, entre la promesa y la posibilidad Nes quiso retratar esa vida militar pues él, como toda la juventud israelí, cursó los tres años obligatorios de educación marcial. Eso le permitió conocer la vida homosexual que subyace en la vida castrense y plasmarla en su obra
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En abril de 2004, tuve la oportunidad de estar un par de semanas en la ciudad californiana de San Francisco. Su efervescencia cultural me cautivó y aunque ciertamente es desgastante querer ir a todos lados, al menos sí procuré visitar los lugares más notables. A mi desencanto con el Museum of Modern Art (SFMOMA), vino la perplejidad cuando visité el Palace of the Legion of Honor en el parque Lincoln. El de la Legión de Honor es un museo increíble pues en su colección permanente acoge piezas invaluables de las culturas griega, romana, etrusca, china, japonesa, morisca y escultura francesa (principalmente Rodin con El Pensador que da la bienvenida a los visitantes).
Aquel frío martes de abril, llegué a recorrer todas sus salas. Una de las exposiciones temporales era sobre Art Decó en la que no me interesé dado que en la ciudad de México ese estilo fue muy aplicado y todavía hoy puede ser apreciado en muchos edificios de la colonia Condesa. La otra exposición temporal, en una pequeña sala al final de una ala del museo, se presentaban las fotografías de Adi Nes (nacido en Israel en 1966 de padres que en la década de 1950 inmigraron: ella kurda y él iraní), bajo el título: “Entre la promesa y la posibilidad”.
En esas 21 fotografías de gran formato (hechas exprofeso para la edición para hombres de la revista Vogue), Adi Nes, según el juicio de Turner, explora en “el latente homoerotismo de la cultura militar”; el mismo Nes ha insistido diciendo que sus fotografías son homoeróticas no homosexuales. Más adelante Turner agrega: “Sus fotografías capturan la honesta afección que puede existir entre hombres [...] Están cuidadosamente montadas, usando modelos, disfraces, luz favorecedora y maquillaje. El mensaje de Nes es subversivo, y a menudo reforzado con humor” (2).
En "Ante el dolor de los demás", la intelectual estadounidense Susan Sontag hace un somero recuento de las guerras que, al ser perpetuadas por la fotografía, permanecen en la memoria colectiva. Al hablar del trabajo de un fotógrafo que fue enviado a la de Crimea, Sontag cataloga esas fotos, pues por las limitaciones propias de los primeros años de la fotografía, únicamente se podía mostrar “a los oficiales británicos departiendo al aire libre o a los soldados rasos ocupándose del mantenimiento de los cañones sólo después de pedirles que se pusieran de pie o se sentaran juntos, siguiendo sus indicaciones [del fotógrafo], y se quedaran quietos” (3).
Es decir, por más que deseara estar en el frente de guerra, el fotógrafo estaba limitado a tomar la vida militar que se daba en los cuarteles. En nuestro siglo, Nes quiso retratar esa vida militar pues él, como toda la juventud israelí, cursó los tres años obligatorios de educación marcial. Eso le permitió conocer la vida homosexual que subyace en la vida castrense y plasmarla en su obra, aparecida poco después del “Don’t ask, don’t tell” en USA y muy recientemente en una película ambientada en una base militar israelí de la frontera con Líbano, "Jossi y Jagger". Sin embargo, en estas fotografías, Nes va más allá, pues al mismo tiempo, se percibe la vida diaria de una sociedad que vive en una zona de permanente conflicto.
En una entrevista, Nes afirma que se formó muy de cerca con la cultura griega, ya que su madre era librera lo que le facilitó la lectura de muchas de las obras clásicas. Ahí, Nes encontraba un homoerotismo latente, un sentimiento que los griegos llamaban eufemísticamente, “Amistad”. “En mi imaginación, la amistad siempre era algo más”, agrega Nes. El homoerotismo era patente en los temas de la mitología griega, principalmente, en la eterna juventud, el guerrero sin mácula, el autosacrificio por el hogar, etc. Por eso, los mitos griegos son una evidente influencia en las fotografías de Nes.
Además, en estas fotografías montadas, Nes utiliza composiciones clásicas de la pintura renacentista: Da Vinci (La última cena), Jacques-Louis David (La muerte de Marat) y Géricault (La balsa de la Medusa), pero también a una célebre fotografía que apareció en la portada de la revista Life en junio de 1967: después de la Guerra de Seis Días, un triunfante soldado israelí es captado sosteniendo en una mano un rifle Kalashnikov automático mientras emerge de las aguas del Canal de Suez. La foto “se volvió el símbolo de la fortaleza del victorioso conquistador israelí” (1). El cristianismo, como todas las religiones y culturas, necesita héroes míticos. En su “periodo formativo”, dice Sheinfeld, los israelíes también necesitaron de héroes, “hombres modelo autosacrificándose por un Dios general” (1). Sin embargo, Nes desmantela esos estereotipos de la identidad Israelí, si se parte de un hecho: en Israel la homosexualidad nunca se ha discutido abiertamente. Entonces, al ambientar ese mundo de fatigas armadas, camaradería viril y ritos de fraternidad, los guapos jóvenes, al posar para la lente de Nes, “son transformados en Dioses clásicos”. Para decirlo en pocas palabras, Nes transforma la identidad masculina que se da en el ejército (2). (Y, por si fuera poco, el ejército es una de las instituciones intocables del Estado israelí).
El trabajo de Nes (que se expuso ya como tal en la galería Dvir de Tel Aviv que lo representa, en el año 2000), fue incluido, también, en una exposición colectiva sobre el mártir San Sebastián en un museo de Alemania a finales de 2003 y principios de 2004. Lo anterior no debe parecer extraño dado que San Sebastián es considerado el santo patrono de los soldados y también de la comunidad gay (4). Sobre esa relación, la actual compañera de Nes, la poeta Ilan Sheinfeld dice: “Como San Sebastián, en Nes los soldados y sus guerras integran elementos de misticismo y lujuria, éxtasis y erotismo, victoria y derrota—un masculinismo homoerótico en una atmósfera de martirio” (1).
Espero que la obra del israelí Adi Nes no tarde en llegar a nuestro país. Mientras tanto, el lector podrá apreciar sus fotografías exclusivamente en anodis.com.
Referencias:
(1) Ilan Sheinfeld. “Private Sebastian” en el catálogo de la exposición Saint Sebastian. A splendid readiness for death. Alemania. Kerber Verlag. 2003. pp. 59-61. (2) Jonathan Turner. “Stars of David. Adi Nes re-examines Israeli masculinity” en la revista australiana Blue. Núm. 46. Septiembre de 2003. p. 60. (3) Susan Sontag. Ante el dolor de los demás. México. Alfaguara. 2004. pp. 60-81. (4) Dominique Fernandez. “San Sebastián, héroe titular” en El rapto de Ganimedes. Madrid. Tecnos. 1992. pp. 129-132. |
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