6 DE OCTUBRE DE 2005
Strange Fruti
De la jaula del Fenix, una perla en la mano de la señora de las mariposas, han salido ramas y raices a apoderarse de su cuerpo y convertirla en el jardín original de la creación. Aquí se cuenta la naturaleza de tales frutos

Redacción Anodis



Bookmark and Share



Anfisbena: Un extraño fruto

Otros artículos:

Conoce el video gay censurado por Youtube

Uruguay le apuesta más al turismo gay

Aviatur, agencia de viajes, inaugura oficinas para los gays

Los más twitteros del mundo son EEUU y Brasil

Seguirán los iPad, iPhone y iPod como punta de lanza para Apple

Los ‘ingredientes’ de la pasión: cocinar con tu pareja

Los 8 consejos sexuales para ser más atrevido

Primera guía de viaje gay de Madrid diseñada para iPhone

 
Imprimir artículo Imprimir artículo | Enviar por e-mail Enviar por e-mail
 
El cuerpo de la señora de las mariposas, el jardín de la creación, se mecía al rítmo de su respiración, que llenaba todo el salón central de su palacio, que era en realidad el taller donde se forjaban principios y finales, universos, existencias y dimensiones. Franka Polari y yo vimos con cuidado la naturaleza de sus frutos, vimos que los arbustos, bosques, árboles, se extendían en todo su cuerpo posado sobre la magnolia tornasol que le servia de trono. Ante la exhuberancia de la vegetación pronto perdimos de vista la totalidad de su cuerpo y vimos los frutos que crecían de su carne.

Al-Buraq, el caballo de plata del arcángel Gabriel colgaba de un árbol de oro y diamantes; Gog y Magog colgaban del otro lado del árbol, estaban envueltos por una cáscara de cristal y todavía no se veían tan maduros; los pájaros estinfálicos, de garras y picos de acero, colgaban boca a bajo de arbustos de aluminio apenas tan altos como medio enano; Hrungir el ruidoso estaba enterrado a semejanza de una zanahoria; Zagh, el cuervo bate, recitaba algunos versos de Kabir al Wak-Wak, el árbol cuyos frutos eran cabezas parlantes: “No hay lluvia, océano, sol ni sombra. Allá, no hay creación ni destrucción, ni vivos ni moribundos, ni la huella de la tristeza o la alegría”. La mayor parte de las cabezas eran de políticos, el resto eran animales, aunque no podría decir que podíamos distinguir unos de otros: Elba Esther Gordillo astada peleaba con La tigresa comilluda, Madrazo recitaba un monólogo sobre la democracia, Fox trataba de lamer a Martita con su lengua camaleónica, pero en vez de alcanzarla, daba algunos lenguetazos accidentales a López Obrador, que estaba entre ellos. Las cabezas de los animales miraban al árbol a un lado, donde colgaba ahorcado un negro. Cantaban: “Blood on the leaves and blood at the root, Black bodies swinging in the southern breeze, Strange fruit hanging from the poplar trees.”

Zu, el pájaro de la lluvia, estaba parado en las ramas del árbol que contenía docenas de Sulahfati, una especie de tortuga humanoide. A un lado pastaba el Sz, un buey coronado por un hermoso cuerno negro en forma de espiral. Cerca del cuello de la dama de las mariposas, había plantaciones rectilíneas del Mafedet, leones con cuello de serpiente,; Grifos, esos leones aguilescos; Gandharvas, unos seres alados de azul índigo; el quebrador de huesos, crecían tal y como se describen en el Libro de los Muertos y algunos basiliscos, con sus párpados todavía pegados, se mecían. Parecía que sus párpados sólo se abrían al ser cosechados por los Dabbe-i-chahar-sar, gigantes alados de cuatro cabezas, que mientras barbechaban terrenos vírgenes con herramientas de cristal y acero, cantaban una tonada acompañada por ecos y reverberencias: “Allá, nadie es poderoso ni débil. Allá, no hay ni noche ni día. Allá, no hay agua, aire, ni fuego. Allá, sólo la señora lo permea todo.”

Franka y yo hasta ese momento nos percatamos que teníamos un cuerpo completamente diferente al que habíamos tenido. Seguíamos siendo unos siameses, pero nuestro cuerpo era traslucido, y nuestros órganos brillaban en colores neón: Nuestro hígado era rosa, nuestro corazón era púrpura, nuestros pulmones eran verdes, nuestro estómago era naranja y nuestra vesícula era amarilla. Nuestros órganos se conectaban entre sí con extraños alambiques, llevaban esta esas luces de un órgano al otro, estas tuberías brillaban con cambiantes espectros. En algún momento me pareció que aquellos ductos eran pasajes monogramáticos que deletreaban el alfabeto sánscrito: El mantra, la línea que une las letras, salía de nuestro ano y tragaba la luz de una raíz: También nosotros colgábamos de un árbol.

Un Amfisbaena, una serpiente alada que se muerde la cola, crece en un arbusto cercano. Los árboles a nuestro alrededor dan frutos gemelos: Un Tezcatlipoca Rojo y Otro negro, más allá de la colina crecen árboles de arcangelitos y musas, al fondo hay un río plateado, ahí hay plantas que crecen a la orilla y dan pequeños frutos tales como: andróginos, hombres lobo y vampiros; en los lotos crecen cabezas de zombi y otros miembros pútridos de ellos. Miro hacía arriba… Y en el cielo se reflejan todos los frutos, adornados con flores, acompañados por el canto de los pájaros que beben néctares y anidan entre los colores de las fragancias. Miro la tierra, y veo entera a la señora de cual nace el árbol que me porta el fruto.

Y supe que aquel era el fruto innombrable, aquel que sería fruto prohibido, él que no pudo entrar a la existencia y que tendrá que permanecer como un gemelo qué sólo existe en retazos que vagamente aluden a él, o como un fantasma, o como una sombra ahogada por un Eclipse. Franka y Yo sosteníamos un debate sobre el nombre o descripción que podría atrapar la imagen de aquel animal, cuando llegó Barbarella enfundada en un traje plateado y botas de cristal, con un hacha que hacía juego con sus tacones de aguja. De un golpe nos separó del árbol, caimos frente a ella y alzó el hacha mientras gritaba: “Uno sin segundo, tu serás recuerdo del mundo, que tu nombre sea SmarA y AramS.

Regresar a la página anterior


P u b l i c i d a d
1431



P u b l i c i d a d


Editorial

Este 2012 no es la primera vez que unos y otros se pelan la organización de la marcha LGBT en el DF. Manifestación política para unos, carnaval para otros, siempre termina siendo la manzana de la discordia. [Sigue]

P u b l i c i d a d

Encuentra amigos



Sondeo

¿La diversidad sexual será un factor que defina las próximas elecciones en México?
Sí, el voto rosa sí existe
No, la población LGBTI no es importante para los partidos políticos
No sé, ni me interesa


Anodis RSS Add to Google Bookmark and Share  
Secciones :: Principal | Sociedad & Política | Arte & Cultura | Salud & VIH | Espectáculos | Vida & Estilos | Sala de Prensa
Multimedia :: Fotogalerías | Anodis Radio | Podcast Five

© Anodis.com :: Los hechos no dejan de existir sólo porque sean ignorados :: Quiénes somos | Publicidad | Escríbenos | Código de Ética A