11 DE ABRIL DE 2005 Profesiones Gay: ¿Estilista, travesti o creador de arte? Los homosexuales somos un tema incómodo para muchos, si hubiera una piedra tan grande para ocultarnos a todos, iglesia, sociedad, gobierno, y a veces hasta familia, ya nos hubieran ocultado debajo de ella
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 Gays no sólo cortamos el pelo
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Para algunos, la homosexualidad es la pandemia que ha destruido pueblos y sociedades, es un error de dios, un castigo para la familia, una cruz pesada que hay que cargar. Para otros, el ser homosexual es sinónimo de ser estilista, modisto o travesti. Durante mucho tiempo se pensó que lo único bueno de los homosexuales era que cortaban bien el pelo, que tenían buen gusto y que tenían pase directo a las artes porque son bien sensibles.
A través de la Historia para muchos homosexuales el arte ha sido la única manera de aceptación ante ellos mismos y su sociedad y época, como si ser artista fuera la única justificación para ser gay o viceversa; o como si el serlo, artista, aminorará o pasara por alto la homosexualidad de muchos creadores ante los demás.
Desde poetas como Arthur Rimbaud y Federico García Lorca; cineastas como Pedro Almodovar y Gus Van Sant; Yves Saint-Laurent y Gianni Versace; Francis Bacon y Andy Warhol que encontraron en la pintura su modo de vida; o escritores como Oscar Wilde y Reinaldo Arenas, por citar solo algunos en donde arte y homosexualidad van de la mano. Para muchos de los nombrados el ser homosexual en cierta época y/o sociedad fue sinónimo de perseguido y rechazo (hasta la fecha). Vidas como la de Arenas y Wilde, uno en Cuba en el siglo XX y el otro en Inglaterra en el XIX, terminaron en la cárcel por ser lo que eran y que en ninguno de los dos casos su oficio de escritor les sirvió como protección sino todo lo contrario. Sin dejar pasar el asesinato, en pleno franquismo, de García Lorca.
Para muchos homosexuales el único camino es el arte y casi siempre van contra corriente. En México ambas situaciones, gay y artista, tiene en sí implicaciones difíciles por separado. En un país en donde ser escritor, pintor, escultor o ejercer cualquiera de las artes convierte al artista en un “don nadie”, en un “muerto de hambre”, en alguien ligado a la bohemia, los vicios y la mala vida. Cuando se es gay y artista el camino es doblemente difícil, porque se suman los términos despectivos de uno y otro convirtiendo al artista homosexual en alguien por demás despreciable para muchos o en un gay artista de armario.
En la provincia de nuestro país el ser homosexual solo es tolerado en estilistas y travestis. Homosexuales solo tienen cabida en los salones de belleza o en los congales imitando artistas de la televisión; o como sexo servidores o en el peor de los casos en la obscuridad del armario. Y aun con esa supuesta tolerancia, estilistas, travestis, prostitutos y gays en general son asesinados, hostigados y señalados todos los días, en provincia y en las grandes ciudades.
En este país de surrealismo latente, asqueado por la realidad que nos toca vivir día a día, los homosexuales solo son digeridos en los programas de comedia, en situaciones que al honorable público no le amenacen su doble moral; y entonces por eso la televisión mexicana está llena de personajes de comedia amanerados, grotescos y siempre perdedores. Y ya que la televisión es la gran educadora de conciencias en nuestro país y la niñera más barata y el enajenante reflejo de la realidad para muchos, es por eso que cuando se dice homosexual se piensa en estilista amanerado con boa de plumas en el cuello, en mesero de peinado relamido y promiscuo, en astrólogo pasivo o en actor que ahora es actriz y tiene problemas con el IFE.
No sólo cortamos el pelo, ni nos vestimos de mujer para imitar cantantes, ni damos horóscopos por la mañana, ni somos creativos ni creadores de arte, habemos de todo; los hay policías, administradores, políticos (de closet), profesores (y no solo de Artes Plásticas), militares, sacerdotes (muy de moda en la actualidad), albañiles, rancheros, abogados, antropólogos, procuradores, directores de organismos culturales, domadores de animales, comunicadores, taxistas, corredores de bolsa, deportistas, comerciantes, vendedores ambulantes, taxidermistas, veterinarios, entre otras profesiones y oficios. Para terror de muchos, los homosexuales estamos en todas partes y no habrá piedra, no habrá monolito tan grande para ocultarnos a todos; no habrá armario, ni sótano tan grande, no habrá horno inmenso, ni campañas de la ultraderecha tan fuertes para condenarnos a la inexistencia, ni grupos católicos “salva homosexuales” para librarnos del infierno.
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MIKY 23 de mayo de 2011
wooooo !!!
me parece algo increible me acabas de dejar con la boca abierta
felicidades!!!!
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