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13 DE NOVIEMBRE DE 2002
El boom de la disfunción eréctil
¿Es que ahora hay más hombres con disfunción eréctil, que las definiciones incluyen a más individuos, o que se habla más del tema y hay una mayor cantidad de varones que aceptan tener ese problema? Quizá un poco de todo.

Redacción Anodis



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(milenio.com) En la actualidad, según datos presentados en Montreal durante el 10º Congreso de la Sociedad Internacional de Investigación Sexual e Impotencia (ISSIR), a nivel mundial, más de 140 millones de hombres presentan algún tipo de problema en la erección del pene.

Esto puede ir desde la imposibilidad total para alcanzar o mantener una erección, una dificultad intermitente más o menos frecuente, hasta erecciones poco firmes y breves que no hacen posible la penetración.

La gama es amplia, por lo que la amplitud de la definición, da cabida a un gran número de hombres a los que de vez en cuando, o en determinadas situaciones, les falla la erección, aun cuando su caso no sea irreversible o grave.

A más edad, hay mayores probabilidades de que el problema se presente, así que, si tomamos en cuenta que la esperanza de vida ha ido incrementándose, podríamos decir que con ella también el número de hombres que padecen la disfunción.

Por otro lado, las parejas mayores aún siguen teniendo interés en la actividad sexual. El 83 por ciento de los hombres y 63 por ciento de las mujeres entre 40 y 80 años de edad que participaron en el “Estudio Global de actitudes y conductas sexuales de Pfizer”, afirmaron dar importancia a este aspecto de sus vidas. Por tanto, es posible que si bien antes sólo se optaba por dejar en el olvido las relaciones sexuales con penetración, ahora se estén buscando otras alternativas.

También es cierto que ahora se habla más. Desde 1998, año en que la Food and Drug Administration (FDA), las autoridades europeas y también las mexicanas, aprobaron la venta de Sildenafil como un medicamento para la disfunción eréctil, se ha abierto más el tema de las disfunciones sexuales, sus causas y la importancia de tratarlas. Esto ha dado lugar a que se incrementen los estudios con otras sustancias que, a su vez, podrían mejorar la erección, y a que el mercado de dichos medicamentos haya alcanzado un número muy importante de ventas. Alrededor del mundo se han vendido 900 millones de tabletas de Viagra (9 tabletas por segundo); tan sólo en México, las ventas alcanzan las 356 mil unidades mensuales, lo que equivale a 5 millones de dólares al mes en este país.

¿Quién las usa y para qué? Ése es otro punto. Por lo pronto podemos decir que al menos se trata de personas que tienen posibilidades de adquirirlas, ya que el costo por pastilla ronda los cien pesos.

Las causas de la disfunción eréctil

Se ha hecho un gran énfasis en que los hombres que presentan este problema deben acudir al médico. Esto, especialmente, porque las dificultades en la erección pueden ser síntoma de problemas cardiovasculares, diabetes y alto colesterol, que necesitan ser tratados a tiempo. O incluso, puede ser la primera manifestación de lo que podría terminar en un infarto cerebral.

Hoy los especialistas afirman que más de 90 por ciento de los casos de disfunción eréctil tiene alguna causa orgánica y sólo algunos son meramente psicológicos y, a diferencia de lo que se creía hace algunos años, según afirma el doctor Fernando Ugarte, presidente de la Sociedad Latinoamericana para el Estudio de la Impotencia y Sexualidad, sólo entre 3 y 5 por ciento de los casos se debe a bajas en los niveles de testosterona, circunstancias en las cuales, antes de dar un tratamiento hormonal, es necesario descartar un posible cáncer de próstata. Y, por supuesto, también existen los casos de problemas de erección provocados por otros fármacos.

El doctor Rómulo Aponte, psiquiatra y sexólogo venezolano, comenta que en los últimos años se ha avanzado mucho en el entendimiento de la función sexual y las dificultades que se pueden presentar asociadas a las mencionadas enfermedades, así como también se ha podido comprender más ampliamente el papel de los factores psicológicos. Los hombres han aprendido que, en lo sexual, su cuerpo siempre tiene que funcionar bien, tener una erección cuando lo requieren y que ésta sea suficientemente firme y prolongada; por ello, la sensación de que pueden fallar genera niveles importantes de ansiedad. Esa ansiedad, explica el especialista venezolano, es incompatible con la respuesta sexual ya que produce la contracción de los vasos sanguíneos que conducen la sangre al pene, lo que dificulta la erección. Para que se dé una erección debe pasar suficiente sangre hacia el órgano sexual, y una vez ahí, debido a la misma presión ejercida por el líquido, las válvulas se cierran impidiendo su salida.

Ahora, también existen factores circunstanciales que llevan a la disfunción eréctil. El exceso de tabaco, alcohol y grasas hacen que la circulación se vea afectada e impida el paso adecuado de sangre hacia el pene; o puede ser que el exceso de estrés y cansancio lleven a esta situación. El hombre bebió demasiado, pasa por un momento complicado de su vida o está deprimido y entonces experimenta dificultades para alcanzar o mantener una erección. Siente que tiene un problema, la siguiente ocasión anticipa el fracaso, experimenta mucha ansiedad por ello y la situación se vuelve a repetir, con lo que, si no entiende lo que le está sucediendo, puede hacerse cada vez más intensa y frecuente.

Si bien hay muchos factores biológicos, y en la gran mayoría de las ocasiones éstos están presentes, el pene no puede divorciarse de la personalidad de su dueño, así como también sería importante conocer el tipo de relación que tiene el hombre con su pareja para entender por qué no puede tener una erección, dice el doctor Bernard Levinson, psiquiatra y terapeuta sexual sudafricano. Si hay enojos guardados, sentimientos de traición o la relación es percibida como demasiado demandante, el desempeño sexual se puede ver afectado. Probablemente ella no sea la más receptiva si está enojada con él y teme tener un sexto hijo, o si no hay comunicación ni verdadera intimidad. Cuando la disfunción eréctil se presenta bajo estas circunstancias, afirma el sudafricano, por supuesto que hay que ver la relación, puede haber factores físicos, pero no cabe duda que lo afectivo juega un papel primordial. La disfunción está comunicando algo que hay que escuchar.

La vergüenza

Actualmente, sólo entre 5 y 10 por ciento de los hombres con disfunción eréctil busca ayuda, aunque la difusión de alternativas de tratamiento y el conocimiento por parte de la población sobre las causas del problema y los riesgos de no tratarla —incluidos la depresión y los problemas de pareja—, ha hecho que el número vaya en aumento. Se ha venido quitando el estigma de que la disfunción eréctil es un problema vergonzoso y, con ello, cada vez son más los médicos que, independientemente de su especialidad, hablan con sus pacientes sobre su desempeño sexual.

Al saber que los orígenes pueden ser biológicos, los hombres cuestionan menos su virilidad, misma que con frecuencia ven fuertemente amenazada con la falta de erección.

Según la encuesta sobre la “Experiencia emocional de los hombres con disfunción eréctil” de los laboratorios Lilly ICOS, 75 por ciento de los hombres con esta dificultad se sienten mal con ellos mismos, sobre todo respecto a su masculinidad.

Quizá porque los hombres suelen construir su identidad masculina en torno al desempeño sexual, ven mucho más afectada su autoestima con la falta de erección. Por eso, incluso en los casos en los que no hay señales de trastornos más complicados que merezcan tratamiento especial, los médicos recetan fármacos a manera de prueba terapéutica, o podríamos decirlo así, de muleta, mientras se recobra la función y el hombre puede continuar su vida sexual sin ayuda externa. Un poco como lo que sucede con los antidepresivos.

Fármacos: existentes y que están en investigación

Existe una serie de tratamientos para la disfunción eréctil que va desde los orales, hasta las bombas de vacío, pasando por las inyecciones y los supositorios. Cada uno tiene su aplicación especial, aunque por razones de comodidad y resultados, para quienes surte efectos y pueden acceder a ellos, los orales son los más populares. Pero como no aplica para todos, en los casos más extremos, se requiere aditamentos externos para alcanzar y mantener la erección, bombeando la sangre al pene e impidiendo su salida.

En cuanto a los medicamentos orales, hasta ahora el más popular es el Sildenafil (Viagra). Más o menos al mismo tiempo que se lanzó este fármaco de los laboratorios Pfizer, se investigaba los efectos de la fentolamina (conocida comercialmente como Zmax) que prometía, además de mejorar la erección, tener efectos sobre la ansiedad, lo que la hacía también buena candidata para el tratamiento de la eyaculación precoz. Sin embargo, señala el doctor Ugarte, no mostró ser tan efectiva. Pudo haber quedado como un medicamento útil para pacientes con disfunción muy leve, quienes requerían sentir esa primera fase de congestión para recobrar la confianza, pero tuvo algunos inconvenientes. Los estudios farmacológicos mostraron que podía tener trastornos del tejido graso e incluso oncológicos, y el costo beneficio no justificaba más trabajo cuando el mercado era muy pobre, o sobre todo muy competido.

En la actualidad están en investigación el Vardenafil, bajo el auspicio de los laboratorios Bayer, y el Taladafil, cuyo nombre comercial es Cialis, de Lilly ICOS. Ambos, al igual que el Sildenafil, funcionan estimulando la circulación sanguínea.

El Taladafil, que se espera salga a la venta el segundo semestre de 2003, es también un inhibidor de la 5 fosfodiesterasa. Esta sustancia, que aún no ha sido aprobada por la FDA, promete, según palabras del doctor Enrique Leñero, gerente de investigación clínica para el área de urología de Ely Lilly de México, tener una vida media más larga; es decir que su efecto dura desde los primeros 16 minutos después de haber ingerido la pastilla, hasta pasadas 36 horas, en lugar de cuatro horas que permanece activo el sildenafil, además de no interferir con los alimentos ni el alcohol.

Algunos médicos afirman que el efecto más prolongado también implica más horas de riesgos (en caso de que existan) o de efectos secundarios. Es decir, si provoca dolor de cabeza, en lugar de durar unas cuantas horas puede durar un día y medio; lo cual, según el doctor Montorsi, profesor de urología de la Universidad Vita e Salute San Raffaele de Milán, es falso; es posible que al principio el hombre experimente efectos secundarios, pero éstos van desapareciendo con el uso, al tiempo que mejora el efecto del fármaco, puesto que el paciente se va familiarizando con él y aprende a optimizarlo.

Así también, se afirma que la mayor parte de las parejas estables saben cuándo tendrán un encuentro sexual, por lo que no necesitarían tener un efecto más prolongado; aunque según los resultados de una encuesta aplicada a hombres con disfunción eréctil, patrocinada por Lilly ICOS, a 93 por ciento de ellos le gustaría no tener que planear sus encuentros, así como 86 por ciento preferiría no sentir la presión de tener que responder en un tiempo determinado.

De cualquier manera, la posible aparición de nuevos fármacos daría más opciones a los médicos para poder recetar a sus pacientes aquel que se adecue más a su condición física y sus necesidades, y a los pacientes, de decidir con cuál se sienten mejor.

Cabe recordar que con todos los fármacos orales se requiere la estimulación sexual para que surtan efecto; la pastilla no actúa por sí misma provocando la erección instantáneamente.

El uso lúdico de los medicamentos

Mucho se ha dicho que este tipo de fármacos no son afrodisiacos y que requieren de receta médica, pero aun así, un gran número de hombres los ha probado por curiosidad, para saber si con ellos puede tener actos sexuales más duraderos y erecciones más firmes. Quizás haya más irrigación, pero si ya se tiene la suficiente, no haría falta agregarle más. Para qué tomar una aspirina si no le duele la cabeza, ¿sólo para saber si se siente mejor de lo que ya está?

Pero no sólo eso, el sildenafil se está convirtiendo en una “droga” de uso común entre homosexuales y heterosexuales, mezclada con el éxtasis, anfetaminas, ketamina y otras sustancias para incrementar la experiencia sexual. Según un estudio realizado en San Francisco, Estados Unidos, cerca de una tercera parte de los hombres que tienen sexo con hombres en esa ciudad, utiliza ambas sustancias en conjunto.

Dicha combinación es conocida como “sextasy” y puede tener serios daños para la salud. El Sildenafil puede prolongar la erección, lo que, explica la doctora Laura Berman, reconocida educadora y terapeuta sexual, puede causar daños al pene, mientras que el éxtasis puede provocar daños neuronales, evidentemente, irreversibles. Y además, bajo estas circunstancias han aumentado los contagios de infecciones de transmisión sexual tales como el VIH/Sida, el herpes y la sífilis.

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