24 DE JULIO DE 2002 La memoria gráfica del movimiento lésbico-gay Quince años de cultura lésbico-gay se recogen en el volumen Una exposición, varias exposiciones, un tiempo de inauguraciones, que será presentado hoy en el Museo Universitario del Chopo.
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milenio.com/Édgar Córdoba.- Para celebrar el XV aniversario de la Semana Cultural Lésbica-Gay, los organizadores del evento, encabezados por José María Covarrubias, presentan el libro-catálogo Una exposición, varias exposiciones, un tiempo de inauguraciones, que reúne lo más representativo de la plástica, la escultura, la fotografía y el arte-objeto que se ha expuesto dicha celebración.
Durante más de una década, la muestra abrió sus puertas a los diferentes materiales de artistas homosexuales, cuyos temas, en su mayoría, evocan la represión de la que son objeto por parte de las autoridades, la sociedad y la Iglesia; asimismo encontraron cabida las propuestas de creadores que simpatizan con el movimiento lésbico-gay sin pertenecer a él.
Y aunque no hay una línea establecida en cuanto a los temas que deben abordar o las técnicas a utilizar, Cavarrubias remarca el hecho de que la única condición que existe para exponer es la calidad, pues se han dado casos en los que la gente considera “que tiene el derecho de exponer por el hecho de ser gay, lesbiana o activistas, pero aquí no es así”.
Con esta publicación se intenta establecer una visión más crítica de lo que ha sido movimiento gay en México, por lo que se decidió incluir textos de curadores y artistas en los que, más que revisar la historia del arte gay, se realiza un análisis de la comercialización de estas tendencias.
En este ejemplar, los coordinadores del proyecto incluyeron la serie fotográfica Judiciales/prostitución, perteneciente al archivo Casasola, en la que se congelan imágenes de homosexuales encarcelados en la cárcel de Belén durante la década de los treinta. Este material se ha expuesto en las últimas ediciones de la Semana Lésbica-Gay.
“Yo hice la selección de estas imágenes junto con Francisco Gómez Jara y decidí incluirlas porque han sido un éxito, aunque hay gente que piensa que no debimos exhibirlas porque no muestran algo positivo, lo cual me parece absurdo y una falta de visión, porque esas imágenes dicen mucho más de lo que se podría pensar.”
Asimismo, en la edición se incluyeron fotografías “clásicas” capturadas por Roberth Mapplethorpe y Herb Ritts, así como gráficas de la fotógrafa tabasqueña Yolanda Andrade y de Jorge Claro León.
Entre otros trabajos se presenta el del fotógrafo Pedro Slim, quien ha enfocado su cámara hacia el retrato del cuerpo. También pinturas de Fernando Guevara, Rocío Caballero, Nahum B. Zenil, Gilberto Aceves Navarro y Francisco Castro Leñero.
La edición de este libro, financiado por la UNAM, el Instituto Nacional de Desarrollo Social y el Círculo Lésbico-Gay, se pospuso durante un año por falta de recursos, aunque la obra y los textos publicados fueron colaboraciones gratuitas de los autores.
La Semana Lésbica-Gay ha sido considerada por muchos artistas homosexuales como el único foro para exponer sus trabajos, pero esta opinión no es compartida por otros creadores, ya que, según Covarrubias, se han registrado casos de personas que no exhiben durante estas actividades “porque se pueden quemar y sus ventas pueden caer, aunque todo el mundo sabe que son gays”.
A decir de Covarrubias, aunque todavía hay un debate entre si existe o no la cultura gay, este tipo de manifestaciones “ha dado mucho en todo el ámbito cultural, no solamente en la pintura, sino también en el teatro, la música o la escultura”. Además de que estos temas han sido abordados lo mismo por homosexuales que por heterosexuales.
“Es muy interesante ver las diferencias: hay heterosexuales que pintan cuadros de lesbianas amándose y que son de muy buena factura, pero se ve claramente quién los realiza por el hecho de que las pintan con las uñas largas, y además como si las tuvieran retocadas; de entrada, un artista homosexual descarta eso, con esos pequeños detalles puedes diferenciar las obras”, comenta el activista.
Aunque el Museo Universitario del Chopo ha sido el único espacio en el que se han mostrado estas exposiciones, Covarrubias menciona que “en el recinto se ha hecho todo lo posible por tronar nuestras actividades, porque la directora no sabe nada de cultura, pero nosotros seguiremos realizando nuestras actividades, porque este trabajo se debe conocer más allá de las paredes del Chopo; de hecho, queremos que el libro, más que ser un registro visual, sea un libro que se lea, porque lo más interesante son los textos que incluimos”. |
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