20 DE ABRIL DE 2004
Comunicación efectiva: hablar y escuchar Comunicarnos efectivamente es un gran desafío. Poder expresar nuestras ideas con claridad, asegurarnos que nos entendieron y entender a las otras personas, implica tener la capacidad de ser asertivo y escuchar comprometidamente
Damián Goldvarg
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Lamentablemente dentro de nuestra educación formal las oportunidades para aprender a comunicarnos efectivamente son mínimas.
¿Puede usted recordar alguna experiencia de aprendizaje en la cual le enseñaran a comunicarse efectivamente con otras personas? En mi experiencia personal puedo recordar solo una clase en la escuela secundaria que fue puramente teórica. En otras palabras, no hay muchos lugares donde podamos ir para aprender a comunicarnos como nosotros quisiéramos. Dificultades para poder expresar nuestras ideas y sentimientos y escuchar las de los otros lleva muchas veces a destruir relaciones de pareja, amistades, relaciones familiares y laborales. Como psicólogo clínico y organizacional, encuentro que los problemas de comunicación son los más comunes de encontrar y a veces los más difíciles de resolver. En este artículo voy a explorar los conceptos de asertividad y escucha comprometida que son la base para la comunicación efectiva.
Primero que todo debemos ser conscientes de que siempre nos estamos comunicando. Tanto con nuestras palabras y silencios como con nuestro cuerpo, gestos y expresiones faciales comunicamos cómo nos sentimos que estamos pensando y sintiendo. Muchas veces comunicamos cosas que no somos conscientes lo cual puede llevar a malos entendidos. Es decir que no nos damos cuenta que en el tono de voz o en nuestra expresión de la cara estamos proporcionando información que no queremos compartir.
A veces no queremos que los demás sepan lo que estamos pensando o sintiendo pero nuestro cuerpo nos traiciona. Otras veces tenemos la intención de comunicar una idea de una determinada manera pero en el momento perdemos el control y nos expresamos agresivamente o dejando que nuestros sentimientos nos invadan.
Asertividad significa poder expresar nuestras ideas, sentimientos y necesidades con claridad, respeto, y sin miedo a la respuesta de los otros. El miedo a ser malentendido, al rechazo, al fracaso, a herir a las otras personas, a consecuencia negativas como resultado de la comunicación, son los obstáculos más grandes para la efectividad en la comunicación. Es verdad que nunca podemos predecir como va a reaccionar la otra persona. Nuestra resposabilidad es ser honestos y genuinos es decir congruentes entre lo que pensamos y lo que decimos. Ese miedo al rechazo puede llevarnos a no ser asertivos y no expresar nuestras ideas. Quedarnos callados y no opinar o no participar en la toma de decisiones a nivel personal o laboral puede crear resentimiento. Nadie tiene una bola de cristal para leer nuestra mente. Si no expresamos lo que pensamos no podemos esperar que la otra pesona adivine lo que está en nuestra cabeza independientemente que nos conozca por horas, días o años. El otro extremo de la no asertividad es ser agresivo o pasivo-agresivo. En este caso nos comunicamos pero ponemos a la otra persona por el piso muchas veces haciendo uso de la humillación. Se usa la manipulación para tratar de conseguir nuestros objetivos o satisfacer nuestras necesidades. Muchas veces el gritar, amenazar, ridiculizar, hacer comentarios sarcásticos son formas de imponer nuestras ideas a costa de los otros. Las personas que son agresivas por lo general se sienten culpables y son rechazados por sus familiares, compañeros de trabajo o parejas. La mayoría de las veces todos usamos un poquito de estos tres estilos de comunicación pero el desafío es tratar de ser lo más asertivos posibles. Cuando nos expresamos claramente y la gente nos entiende es más fácil trabajar en equipo, satisfacer nuestras necesidades y conseguir nuestros objetivos.
Escuchar comprometidamente significa no solo prestar atención a las palabras y silencios, a las expresiones de la cara y del cuerpo sino también a las intenciones de la otra persona. Quizás la persona no está encontrando las palabras adecuadas para expesar sus ideas. O está diciendo algo y nosotros interpretamos la intención equivocadamente. Para prevenir conflictos en nuestra comunicación es importante retroalimentar nuestro entendimiento y preguntarle a la persona si lo que nosotros entendimos es lo que estaba tratando de expresar. El asegurarnos que entendimos no solo las palabras pero también las intenciones puede ayudarnos a clarificar la situación y a prevenir conflictos innecesarios,
Quiero invitarlo a que pruebe en este próximo mes a tratar de ser lo más asertivo posible y a tratar de escuchar comprometidamente a todas las personas la mayor parte del tiempo posible. Le deseo mucha suerte y si quiere puede comunicarse conmigo para compartir sus resultados! |
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 Importante aprender a comunicar nuestras emociones
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