29 DE ENERO DE 2004 Abren establecimiento consagrado al fetichismo En las Disneylandia gay de Chueca hay sitio para todos: musculocas, drags, transexuales, osos... y es que este barrio no discrimina ni a los barbudos pasados de kilos ni a los ambiguos más extremos, sino que les ofrece espacios especiales para ellos
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España (The paw).- Este espíritu se traslada ahora al barrio de La Latina con un nuevo bar dedicado a los osos (en el argot gay, dícese del hombre muy velludo y gordo que viste con camisas de leñador y botas) y los chasers (los admiradores de los anteriores): The Paw (la huella... del oso, se entiende). Un local que nace con vocación de última hora (abre a las dos de la mañana) para recoger a la parroquia más noctámbula. Está enfocado al cuero y a los osos, pero sin establecer un dress code definido. Sin embargo la estética del establecimiento es puramente leather, mezclando la tradición del San Francisco de los 70 con las nuevas vanguardias ibéricas (en la fiesta de inauguración pincharon Spunky y el performer Glamour to Kill actuó a los sones de un electro-leather).
El responsable de esta nueva imagen para el mundo de los osos (más enfocado, tradicionalmente, a la ópera, la música comercial, el funcionariado y la estética gris) es La Demonio, tatuador, artista, travesti y padre de la House of Extravaganza en España, de la mano de su madrina, la famosa transexual hispano-neoyorquina Carmen Extravaganza (que ha vuelto a Madrid como imagen exclusiva del Space of Sound). «The Paw es un bar diferente de rollo duro, con la mejor música, DJ’s y abierto a todo el mundo. Estamos dirigidos más bien a la parafernalia del cuero, pero se la ofrecemos a todo el que quiera descubrirla. Estamos enfocados también al sadomaso y otras prácticas duras, y para ello ofrecemos una serie de instalaciones para que cada cual las utilice libremente», declara Demonio.
Y, efectivamente, la decoración del bar se puede definir entre leather, siniestra y rockera. Paredes negras, slings, cruces, cadenas, una jaula... todo ello distribuido en dos plantas: arriba se sitúan la barra, el ropero y la cabina del DJ (presidida por un enorme corazón con una huella de oso estampada, todo confeccionado en cuero, y que es la imagen corporativa del bar) y en la planta de abajo, un laberinto con bastante luz, equipado para la acción sadomaso, y el baño, todo de estricto negro-cuero.
En cuanto al público que frecuenta el lugar, es fundamentalmente amante del rollo duro: osos, chubbys (dícese del oso muy gordo pero no fuerte), daddys (señores gays mayores) y admiradores. Muchas barbas, perillas, cazadoras y pantalones de cuero, chapas, gorras de policía, pañuelos de código gay, tatuajes, grandes barrigas... Todos ellos fauna de madrugada y amantes de los excesos. Una extraña y bizarra mezcla en un intento de modernizar una parafernalia clásica del mundo homosexual. Una ardua tarea, sobre todo fuera de Chueca, pero que promete convertirse en una de las mejores opciones para después de las tres de la mañana, dado el horario del club, que está abierto toda la noche como una discoteca. Sin duda, una buena noticia para el mundo de los osos a nivel europeo.
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1943
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