5 DE ENERO DE 2004 Gina Díez Barroso crea fundación contra el sida Una de las 200 mujeres empresarias más destacadas del mundo, el alma de Grupo Diarq, se embarca en la lucha contra la temida enfermedad
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El Universal, Guadalupe Domínguez.- Gina Díez Barroso, que a pesar de su vertiginoso ritmo de vida se da tiempo para practicar caminata y Kayac en Valle de Bravo, que esquía en nieve y hace pesas para fortalecer su cuerpo; también dirige la empresa más grande de México dedicada al diseño y la arquitectura, "una combinación que hace posible crear espacios elegantes, acogedores o divertidos", dice.
Ha creado la Fundación Diarq, cuya función principal consiste en ofrecer albergue temporal a quienes llegan al Distrito Federal desde el interior de la República, para atenderse en los hospitales públicos y que por falta de recursos no pueden pagar hotel ni alimentación.
Además, la fundación organiza continuamente campañas preventivas y de difusión para contrarrestar el llamado mal del siglo. Sobre todo, ha enfocado su esfuerzo a escuelas y sectores muy modestos de la población.
Gina explica que decidió sumarse a la lucha contra el sida luego de advertir que en México hace falta la unión para contrarrestarlo, a diferencia de lo que ocurre en Europa y Estados Unidos. "Lo más difícil de este trabajo ha sido romper con los estigmas, prejuicios y tabúes. Por fortuna, cada vez son más las asociaciones verdaderamente comprometidas con esta causa", dice.
Relata que hace años se aventuró por Sudáfrica y quedó horrorizada al enterarse de que, allá, una de cada tres personas tiene sida. "Lo preocupante es que aquí en México se ignora realmente cuántos infectados hay, pues son pocas las personas que se practican el examen correspondiente y quienes lo hacen, difícilmente reportan un resultado positivo. Por ello, la situación puede ser más grave de lo que imaginamos."
MUJER DE REALIZACIONES
Gina Díez Barroso habita una casa en la que se combinan diversos estilos, de techos altos, con madera y cantera y una gama de colores claros.
De las paredes cuelgan pinturas de los hermanos Coronel y de artistas oaxaqueños. También hay esculturas de autores nacionales contemporáneos. "Mi preferida es una de Víctor Salmones. Se trata de dos niños colocados de tal forma que se asoman por una barda que da hacia la calle. La gente que pasa por ahí los mira una y otra vez, desconcertada. No sabe si son de metal o de verdad", comenta Gina divertida.
Y recuerda que luego de estudiar primero Diseño de Interiores, luego sicología en la Universidad de Standford y de incursionar brevemente en el mundo editorial, contratada por Televisa, retomó su verdadera pasión y se dedicó a remodelar casas.
La dinámica era la siguiente: llegaba a vivir a una residencia, la arreglaba y decoraba con esmero y luego la vendía. Con la ganancia se hacía de otra casa y así, sucesivamente. Se mudó 18 veces.
"Mi hijo mayor me cuenta que cada vez que visitaba el hogar de un amigo, resultaba que era una de nuestras antiguas casas".
En 1995, Díez Barroso consolidó Grupo Diarq. A la fecha, la empresa, que empezó con cinco empleados, está conformada por más de 150 personas. Y ha decorado y remodelado más de 450 lujosas residencias.
Por cierto, Gina es una de las dos únicas mexicanas invitadas como miembros de una asociación que agrupa a las 200 mujeres empresarias más destacadas del mundo.
Además, es conferencista frecuente en prestigiadas universidades nacionales e internacionales.
Comenta que ella y sus cuatro hermanos comenzaron a trabajar muy jóvenes, debido a que su padre, un empresario dedicado a las telecomunicaciones, falleció cuando ella tenía sólo 10 años.
Casada por primera vez a los 19 años (de esa unión nacieron cinco hijos), Gina disfruta desde hace un año su segundo matrimonio. A la familia se han sumado los dos hijos de su esposo.
COMPARTIRÁ SU TALENTO
Las colaboradoras más cercanas de Gina Díez Barroso son Susana Franklin, diseñadora gráfica, con maestría en Humanidades por la Universidad Anáhuac (directora de comunicación de Diarq), quien cuida que todo funcione adecuadamente en el albergue, y Silvia Wardly, de apenas 25 años, nacida en Estados Unidos y quien creció en Argentina, donde estudió Sociología. Ya instalada en México (es pareja del hijo de Gina), trabajó en una organización de derechos humanos y hace un mes se involucró en la Fundación Diarq para apoyar en la instrumentación de nuevos programas.
Emprendedora como es, Gina nos anuncia que este año abrirá una institución de educación superior con el fin de capacitar a jóvenes interesados en diseño, cine y televisión.
Aclara que ese proyecto responde más que a un afán de negocios, a la intención de aportar algo a las nuevas generaciones de México. |
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