21 DE MAYO DE 2010
Adonis, un vampiro de 30 años Adonis García es el nombre de este vampiro urbano de la modernidad chilanga, que suele rondar por los sitios más ‘nice’ de la gran capital. La obra de Luis Zapata fue publicada en 1979, un año después de la primera marcha gay de la Ciudad de México.
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 La novela es un referente de la generación gay de los 80
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Ya va por los 31 años y sigue siendo el mismo chico que entrega sexo por dinero en su eterna búsqueda de su René del alma, el que no lo quiso jamás sin embargo fue el gran amor de su vida. Adonis García es el nombre de este vampiro urbano de la modernidad chilanga, que suele rondar por los sitios más nice de la gran capital, por la Zona Rosa, el mismo que como Dorian Gray no envejece y que en esencia es un niño, como aquel que descubre su gran secreto de la mano de Peter Pan en los cuentos de Terenci Moix.
Asiduo ligador de los glory holes del Sanborns de Niza, quien desde niño descubrió el sexo con hombres y que se masturbaba con frecuencia pensando en ellos, el que creció como un animalito sin guía ni amor de sus padres, el que pensaba que un día saldría del proletariado, sería rico y viviría como rey. Él, Adonis, el personaje de “El vampiro de la colonia Roma”, es el hijo más querido de uno de los escritores más importante de la corriente literaria de la ‘onda’: Luis Zapata.
El escritor visitó Puebla como parte de la Jornada contra la Homofobia que organiza el Comité Orgullo Puebla y presentó su nueva novela ‘Melodrama’, donde cuenta la historia de Axel y Alex, un par de adultos que comienzan una relación y que viven una “historia rosa homosexual”; la cual es matizada por uno de los personajes de la trama: la madre de Axel, que encarna al prototipo de la mamá clásica del cine de oro del mexicano.
Quien esto escribe, no pudo evitar rememorar la primera novela de temática gay que leyó y la más significativa por ser su primer referente sobre el tema, el más prohibido en esa época: “El vampiro de la colonia Roma”.
Fue publicada en 1979, un año después de la primera marcha del orgullo homosexual de la Ciudad de México. Es considerada la primera novela abiertamente de temática gay aunque su valor y significado va más allá de esta categoría, es ejemplo único de un nuevo estilo de redacción literaria por su muy sui géneris forma y fondo, es una novela de la picaresca moderna.
Ya cumplió 30 años y para la generación gay que se desclosetó en los 80’s fue su primer referente de la vida en el ambiente homosexual a la mexicana, libro prohibido por maldito según críticos literarios de golpe en pecho, pero hoy es una joya de la narrativa mexicana.
Fue la primera –y tal vez sea la única– que fue escrita sin signos de puntuación y sin respetar las normas básicas de la ortografía de la lengua española, para que el lector se ubicara en un cuartucho mísero donde el autor entrevista a un prostituto para después novelar su vida, muy similar a lo que Anne Rice hizo en 1976 con su ‘Entrevista con el Vampiro’. Adonis será en todo momento el narrador omnisciente, los demás no existen si él no habla de ellos, nos lleva de la mano a las calles de la metrópoli mexicana donde se vivía y se vive la putería en pleno, es una narración exquisitamente chilanga con todo el sabor y color de la jotería mexicana.
Pese a su extraña construcción la narración tiene una cadencia agradable lograda por espacios entre párrafos y oraciones, no se lee fácil de entrada, pero una vez que nos ‘cae el veinte’ sobre la intencionalidad del escritor y del juego del narrador, su lectura es una aventura, jugamos con este vampirito que tiene sexo con el pretexto de encontrar el amor, como nos sucedió a muchos cuando iniciamos nuestra vida homosexual.
¿Adonis un depravado sexual?
Cada quien da su lectura, pero este vampirito gay es más bien víctima de sus circunstancias, de una familia disfuncional, fruto de una sociedad materialista, esquizofrénica y decadente. Aparentemente ignorante, Adonis cuenta con toda la sabiduría que da la constante lucha por la supervivencia en las calles capitalinas donde si no eres fuerte te mueres; aquí amor y sexo son metáforas de la vida, el segundo pretexto para alcanzar al primero; nada moralizante hay aquí, no es Adonis antípoda masculino de ‘Santa’, de Federico Gamboa, es más bien una especie de ‘Periquillo Sarniento’ de los 70’s-80’s, es pues todo un pícaro de las calles.
Pero tampoco nada de lo que cuenta Adonis parece cuento de las ‘Mil y una Noches’, sus narraciones son muy verosímiles, vamos: es lo que vive –más o menos– cualquier trabajador sexual promedio y enamoradizo que se ofertaba en las calles del DF en esos años y para la actual generación es un referente que le sirve de aprendizaje o al menos como punto de comparación.
Zapata, 30 años después
Al cumplir tres décadas de la publicación de su más exitosa novela, Luis Zapata refiere sobre su vampiro que hay muchos cambios 30 años después: “Hay una mayor aceptación de la sociedad hacia los gays, antes los personajes homosexuales no tenían mucha representatividad, no estaban representados en la literatura, ahora es muy común ver personajes gays, hay un cambio de actitud muy notorio”.
Zapata indica que como novela no hubo demasiada censura, pero si se hubiera intentado llevarla al cine “nunca hubiera visto la luz”, refirió que nunca le preocupó la reacción de los grupos conservadores.
Aunque Zapata dice que esta novela no influyó en sus trabajos literarios posteriores, y si bien en cierto que su obra es tan extensa en temas como en formas, no se puede negar que ha lucrado bastante con novelas de temática gay y que ha triunfado gracias al público gay que gusta leerlas, esto sea dicho sin demérito de su aportación a la literatura mexicana.
Como quiera que sea, reconocemos la importancia de Luis Zapata en las letras mexicanas y también su gran aportación a la visibilidad del mundo homosexual y a la narrativa de temática. Gracias por dar vida al primer referente de la generación gay de los 80’s. Muchos años más para Adonis García.
Si no has leído la novela, ¿Qué esperas?
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EDSTAR 19 de septiembre de 2010
Definitivamente es una obra sumamente representativa de nuestra cultura, yo lo lei teniendo unos 20s y me parecio sorprendente, insólita, vivencial y sumamente cruda. Sería tan estimulante ver a cualquiera de nuestros chicos actuales leerla en Zona Rosa porque seria la forma mas sublime de mantener vivo al buen Adonis Garcia todavia en nuestras calles rosas...
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