8 DE OCTUBRE DE 2009

Factor Gay

Mariela Castro, el rostro amable del régimen cubano
La sobrina de Fidel Castro cree en la libre y responsable orientación sexual e identidad de género diferentes. No está de acuerdo con las marchas del orgullo homosexual, pero encabezó la primera marcha contra la homofobia en Cuba.

Redacción Anodis

Ragap



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Defensora de las minorías sexuales

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Mariela Castro Espín nació en La Habana, Cuba, el 27 de julio de 1962. Es licenciada en la especialidad de Pedagogía-Psicología en el Instituto Superior de Ciencias Pedagógicas "Enrique José Varona" de la capital cubana. Actualmente es directora del Centro Nacional de Educación Sexual de Cuba (CENESEX) en La Habana.

Hija del presidente cubano Raúl Castro y de Vilma Espín, Mariela Castro es la principal activista por los derechos de los homosexuales y los derechos LGTB en Cuba y promotora de la prevención del VIH/SIDA en la isla. Su ascendencia política fue clave para incorporar a las personas transexuales de manera plena a la sociedad y también se ha manifestado a favor del derecho de la mujer a decidir abortar cuando fuera necesario.

Durante mucho tiempo, bajo el gobierno de Fidel Castro, la homofobia fue institucional y oficial pero con la llegada de Mariela Castro a la escena pública, se han desarrollado importantes proyectos de índole social para fomentar y difundir la protección y el respeto a minorías sexuales en la isla.

Nuevo socialismo

De acuerdo con la también directora general de la revista ''Sexología y Sociedad'', cuando estudió en el primer año de la Universidad vivió el proceso de profundización de la conciencia revolucionaria en las filas de la Unión de Jóvenes Comunistas, “un proceso que no me gustó y enfrenté como pude y creí mejor”, reconoce.

Aunque aplaude los logros ocurridos en 50 años de Revolución, como la “soberanía plena” y la “búsqueda de justicia social”, también admite que todavía se puede avanzar en términos más amplios. “Yo sí sigo apostando por el socialismo, pero por uno basado en un enfoque dialéctico, donde estamos obligados a atender todas las contradicciones que van surgiendo y marcando los cambios hacia el desarrollo”, asegura.

Para lograr este nuevo socialismo, Mariela Castro le apuesta a la participación. “Para mí es fundamental una democracia socialista participativa. No sólo a nivel de declaración política o a nivel teórico, sino en la creación de los mecanismos en la práctica social”. En su opinión, sería la única manera de que la juventud sienta que forma parte de ese proyecto porque participa de él y porque le aporta sus criterios, inquietudes y críticas.

Al respecto del bloqueo económico de Estado Unidos sobre la lista, Mariela Castro ha dicho: “El día que quiten el bloqueo nos quitarán un peso muy grande para sobrevivir en relación con el mundo”, pero también considera que es sólo una parte de la solución, pues concibe a la prosperidad con y sin bloqueo.

De la mano de la Academia

Mariela Castro es una mujer que ha enfrentado grandes tabúes y prejuicios en Cuba y su voz es respetada por la base científica que la sustenta. Una mujer de trato amable, sencilla y encantadora, la sexóloga cubana tiene una sólida formación académica que le ha dado autoridad a nivel oficial para la promoción y defensa de los derechos de la comunidad lesbiana, gay, transexual y bisexual.

Castro es presidenta del Centro Multidisciplinario de Cuba para el Estudio de la Sexualidad, de la Comisión Nacional para el Tratamiento de Trastornos de Identidad de Género, miembro del Grupo de Acción Directa para la Prevención, Frente y lucha contra el SIDA, y miembro ejecutivo de la Asociación Mundial para la Salud Sexual (WAS). También es Jefa de la Cátedra de Sexología y Educación de la Sexualidad de la Escuela Nacional de Salud Pública.

Con esta carrera académica y social especializada en sexualidad, ha conseguido importantes logros en la lucha contra la cerrada tradición mental revolucionaria cubana que desde siempre se mostró contraria a la aceptación de las expresiones de la diversidad sexual.

Linaje revolucionario

De sus padres, Mariela Castro se ha referido con respeto y admiración: “esa pareja nos ha transmitido una gran estabilidad. Nos enseñaron a amar, a ser románticos, a creer en las personas, aun cuando te engañen. Esa pareja nos transmitió valores importantes.”

Su madre, Vilma Espín, fue una destacada dirigente política de la Revolución Cubana. Participó activamente como miembro del Movimiento 26 de Julio y destacó en la lucha contra la dictadura de Batista. Fue miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y desde 1965 hasta su muerte se encargó de la organización de la Federación de Mujeres Cubanas. También fue miembro de la Asamblea Nacional y ocupó diferentes responsabilidades, tanto en el gobierno como en el Partido Comunista cubano.

Sobre su padre Raúl Castro, actual presidente cubano, Mariela Castro señala que es maravilloso, muy activo, respetuoso y afectuoso que siempre se ocupó de sus hijos. “Yo me acuerdo de pequeñita que logré que me llevara a la escuela de la mano, como hacían todos los padres, caminando seis cuadras y se quedara allí en la reunión de todos los profesores y alumnos antes de comenzar las clases con un contenido casi siempre ideológico”.

Su defensa de las minorías sexuales

Como directora del Centro de Educación Sexual, Mariela Castro recuerda que fue en el 2004 cuando se acercó un grupo de travestis y transexuales, algunos de los cuales eran pacientes y otros colaboradores del Centro en trabajo educativo. Pero otros más se dedicaban a la prostitución y buscaron su apoyo porque habían tenido dificultades con la policía de La Habana.

En el malecón cubano, recuerda Castro, se reunían muchas personas con diferente orientación sexual y se dedicaban a ejercer la prostitución pero molestando a los vecinos. “Eso implicaba acoso a los turistas que se quejaban –explica– y la policía comenzó a detener a travestis y transexuales, o todo lo que le parecía raro realmente, y de una manera arbitraria, absurda”.

A partir de esa denuncia, la defensora de la diversidad realizó un informe del cual surgió la estrategia nacional de atención a transexuales. Señala que fue entonces cuando se involucró en el tema, y desde ese momento comenzó a especializar sus estudios para tener argumentos.

El machismo, origen de la homofobia

Mariela Castro considera que la discriminación institucional y el machismo son las causas de la homofobia. “Son socioculturales e históricas y por supuesto se reflejan porque las instituciones están hechas por seres humanos con esos mismos condicionamientos”. De ahí que se propuso un plan educativo masivo para acabar con esta realidad con el objetivo de que la sociedad cubana comenzara a respetar a las personas de la diversidad sexual y sus derechos.

Aunque sus opositores la acusan de ser el rostro amable del régimen cubano, lo cierto es que con su participación pública, Cuba se abrió a la diversidad sexual de manera institucional. Como directora del CENESEX, fue impulsora de una resolución que aprobó, a mediados de 2008, la realización de operaciones de cambio de sexo en el sistema de salud estatal cubano.

En el nuevo socialismo que propone la sobrina de Fidel Castro, la libre y responsable orientación sexual e identidad de género diferentes tienen un papel preponderante. No cree en la realización de marchas del orgullo homosexual, pero encabezó la primera marcha contra la homofobia en la historia de la isla caribeña.

“Fue parte de un proceso de toma de conciencia como ciudadana cubana que ve la realidad, escucha y pregunta. La vida en este país me ha enseñado a no ser una simple interpretadora de la realidad sino a formar parte de ella, a participar, incluso a tratar de cambiar lo que no me gusta o lo que creo justo deba cambiarse”.

Sobre el tiempo que falta para que Cuba se llegue a un respeto total de los derechos de los homosexuales, la mujer revolucionaria no se atreve a decir cuándo, pero asegura que está trabajando para que el proceso no sea largo, sino más corto. “Al principio estaba yo como que muy apasionada, me di cuenta de que estaba matándome, y que las cosas son un proceso que hay que darle su tiempo, es un proceso que hay que respetar en sus tiempos, hay que moverlo, hay que estimularlo”.

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