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(Luis Carlos Sánchez/Excélsior).- Compuesta en 1937, la cantata Carmina Burana, de Carl Orff (1895-1982), “está tan genialmente escrita” que, después de escucharla, cualquier niño “la puede ir chiflando en la calle”, considera el director alemán Leo Krämer.
Creada a partir de los poemas medievales del mismo nombre, la obra habla de temas que puede “sentir y entender” cualquiera,agrega el artista, quien dirigirá la pieza el 20 de noviembre en el Auditorio Nacional.
Mundialmente conocida y retomada por muchos para realizar sus propias versiones, Carmina Burana debe su fama a “que tiene una temática que le dice algo a todo el mundo. El gran tema del amor que subyace a lo largo de la obra, las estaciones, la primavera como revitalizadora y el placer de vivir”.
En suma, opina, la obra “pertenece al mundo” y sus orígenes se pueden rastrear en Inglaterra, España, Alemania y Francia; bajo esta concepción, artistas de México, Cuba, Argentina, Estados Unidos y Alemania presentarán, por primera vez en esta ciudad, una versión que no sólo recupera la parte musical de Orff, sino que agrega una interpretación coreográfica del cubano George Céspedes sobre las 25 canciones escogidas y ordenadas por el compositor nacido en Munich para ser llevadas a un escenario.
Carmina Burana, enfatiza el director, “habla de recuperar la vida y será muy interesante verla traducida con los conceptos coreográficos desarrollados en Cuba. Todos los factores juntos son profundamente humanos y están de norte a sur y de este a oeste” del planeta.
Con 250 actores en escena, que incluyen a la Orquesta Internacional de las Artes, el montaje contará con la participación de solistas como la soprano Irasema Terrazas, el tenor Óscar de la Torre y el barítono Guillermo Ruiz, así como los primeros bailarines Rasta Thomas del Danza Harlem Theatre, Herman Cornejo del American Ballet Theatre y Joel Carreño y Anette Delgado del Ballet Nacional de Cuba.
Para Krämer, la cantata de Orff tiene la virtud de utilizar lenguajes que podrían parecer arcaicos, “de recuperar las temáticas y las formas de decir de la Edad Media y las mete en su obra, incluso formas que pertenecen al gregoriano. Son parámetros musicales que en el mundo se entienden y a todos emocionan. Esto lleva un ritmo simple pero lapidario y constante a lo largo de toda la obra”.
El director de orquesta puntualiza que Carl Orff concibió la obra para la escena. “Él, como músico, era un gran dramaturgo, lo que hace que este trabajo de construcción de diferentes idiomas artísticos sea factible, su temática es el gran teatro del mundo, los temas que están incluidos en Carmina festejan lo vivo, sobre esta base se puede desarrollar un abanico infinito de posibilidades coreográficas y dramáticas”.
El montaje de la danza, que se realizará en beneficio del Internado Infantil Guadalupano A.C., para el que se espera reunir la cantidad suficiente que permita mantener a 200 niños durante tres meses, se basa en diferentes conceptos, pero no sigue una estructura narrativa, sino que busca “celebrar al hombre y su estancia en la Tierra, en todos los sentidos, social y espiritual”, como agrega el coreógrafo George Céspedes.
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