12 DE NOVIEMBRE DE 2008 Jalisco: Impiden reecuentro de transexual con su hija Alondra esperó más de dos años para tener en casa a su hija Rosa Isela, quien vivía en un albergue del Consejo Estatal de la Familia de Jalisco. Cuando llegó por la pequeña con una custodia otorgada por un juez, a la niña ya se la habían llevado.
Redacción Anodis
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(Mauricio Ferrer/La Jornada).- Por más de dos años, Alondra, nombre transexual de Alberto Avila Vélez, esperó para poder tener en casa a su hija Rosa Isela, quien la tenía el Consejo Estatal de la Familia de Jalisco en un albergue, pero cuando llegó por la pequeña el miércoles pasado, con una custodia provisional otorgada por un juez, a la niña ya se la habían llevado.
Hasta ahora, Alondra desconoce el paradero de Rosa Isela, de 9 años, y a quien crió desde que ésta era una recién nacida.
La transexual Alondra vive en un pequeño departamento de una vecindad al oriente de Guadalajara. Deja ver todavía el verde de la barba recién afeitada y es un poco robusta.
Vio nacer a Rosa Isela hace casi una década, cuya madre biológica es hermana de quien fue pareja de Alondra.
La transexual vistió y educó a la niña en el municipio de Tala. Asistió a los festivales del Día de la Madre en la escuela de la pequeña y se la trajo a vivir con ella en 2005.
En 2006, el Consejo Estatal de la Familia retiró a Rosa Isela del brazo de Alondra. Desde entonces, la transexual ha peregrinado por juzgados y por la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDHJ), organismo que incluso emitió una medida cautelar a inicios de noviembre en la que pide al consejo que le informe el albergue donde se encuentra la niña y los motivos del cambio de lugar, según informó personal de la CEDHJ.
El 28 de octubre de 2008, la juez Séptimo de lo Familiar, María del Carmen Mejía Tostado, emitió una sentencia interlocutora en la que ordena al Consejo que “en forma inmediata entregue a la menor Rosa Isela al señor Alberto Avila”.
“Se faculta al secretario ejecutor de este juzgado para la práctica de la diligencia y en caso de oposición injustificada haga uso de la fuerza pública y rompa cerraduras, según lo dispuesto por el numeral 74 fracción II del ordenamiento legal en cita”, ordenó la juez en el mismo texto.
Pero aunque ese día fue emitida la orden, a Alondra no se le notificó. Apenas el miércoles de la semana pasada, una empleada de la Procuraduría Social de esta entidad le habló para decirle que le tenía buenas noticias y le pidió que acudiera lo antes posible al albergue Niñas Desamparadas, A.C, donde se encontraba Rosa Isela.
“Las niñas salieron a cursos pero no vi a la niña. Una de las amigas de mi hija me vio y me dijo: ‘Rosita ya no está aquí, se la llevaron el viernes y se fue llorando porque pensó que ya no te iba a volver a ver”, narró Alondra a La Jornada Jalisco.
Alondra irrumpió en la oficina de la directora del albergue, la monja Marcela Colunga. Ahí, la religiosa le dijo: “yo no tengo nada que decirte, la del Consejo trae órdenes”.
Posteriormente, Alondra se comunicó con Claudia Corona para conocer el paradero de Rosa Isela. La respuesta que obtuvo de la funcionaria fue similar a la de la monja: “personas más arriba que yo ordenaron que no eres apta para la menor. Yo recibo órdenes, ¿qué quieres que haga?”.
A decir de Rafael Cárdenas Muñoz, secretario técnico de la comisión edilicia de Derechos Humanos del Ayuntamiento de Guadalajara, el Consejo, “al esconder a Rosa Isela está incurriendo en diferentes irregularidades pues desde el 28 de octubre Alondra es la representante legal de la niña por lo cual las autoridades la están privando ilegalmente de la libertad, un delito penal”.
El abogado dice que este caso crea un precedente en México porque sería la primera vez que se le otorga una custodia a una transexual. |
Comentarios
CAMERON CORTES 15 de noviembre de 2008
Es una pena que las leyes en México se apliquen en función de poder y de acuerdo a los criterios de personas retrogradas, entonces para que hay leyes, si estas no se respetan y los primeros en romper esta son los que se suponen deben de aplicarlas, somos y seguimos siendo un país prejuicioso y de doble moral, un país discriminatorio en todos los niveles, que no es capas de separar su opinión moralista e hipócrita, que confunde calidad y valores morales con cuestiones sexuales
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 Alondra quiere de regreso a su hija. Foto: Arturo Campos.
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