6 DE AGOSTO DE 2008
 Diversidad...es La Marcha contra la homofobia o de lo políticamente correcto Días antes, los cuestionamientos: que los dineros, que la incongruencia, que si no debían estar tales o cuales. Finalmente el día y la hora habían llegado. Era evidente que nunca iba a llegar la cantidad de gente convocada por la XXX marcha del orgullo.
Gabriel Gutiérrez García
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La Marcha contra la homofobia tuvo apoyo de diversos grupos, estuvo incluso respaldada por Living y la página de ligue Manhunt.net, que vistieron a los voluntarios con una camiseta color rosa mexicano; contó con la difusión a través de postales, los carteles, sitio de Internet; los organizadores ofrecieron con varias entrevistas a medios masivos de comunicación; consiguieron notas publicadas semanas antes y también lograron la presencia en los "banners" en diferentes medios LGBT especializados; vaya una promoción y un despliegue en medios nunca antes visto para la marcha del orgullo, y sin embargo, la gente no asistió.
El sitio de de la marcha contra la homofobia mostraba la lista de diversos invitados, entre ellos el presidente de España José Luis Rodríguez Zapatero y la cantante Annie Lennox y sonaba a que en verdad el evento sería demostración de fuerza contra la homofobia; sin embargo, llegó el día y la evidencia fue contundente. Otra vez un acto de autoconsumo, aunque con un toque internacional, pues algunos de los delegados a la conferencia internacional de sida se unieron a ella.
Fue evidente que el protagonismo se hizo presente, aún así la marcha inicio, transitó y concluyó bien, a pesar quienes le gritaban al secretario de Salud federal que se saliera, que ese no era su lugar, por lo que el secretario junto con Jorge Saavedra, director de Censida y Emilio Álvarez Icaza de la CDHDF fueran casi corriendo, separándose del contigente mayor.
Se suponía que sería una marcha ciudadana y sin embargo el partido que ahora se llama Democracia Social y el PRD se aparecieron. Hasta los de la Confederación Nacional Refresquera repartían condones en unas bolsitas verde fosforescente y la vendimia por doquier; los ambulantes que parecían felices de poder vender las banderas y la parafernalia que les había sobrado de la pasada marcha del orgullo. La Marcha contra la homofobia también contó con un dispositivo vial y de policía verdadero, nada que se pareciese al pésimo operativo para cuidar la pasada marcha del orgullo LGBT.
Para la reflexión: uno de los principales patrocinadores de la marcha contra la homofobia fue la página de contactos Manhunt; sin embargo, muchos de quienes ahí se anuncian son homofóbicos: Si tú tienes perfil en esa página sabrás que hay muchos perfiles que dicen cosas más o menos así: "No locas, no jotas, no femeninos, no obvias ni obvios". Hay algunos que argumentaran que esto no es homofobia, que sólo es una manifestación de gustos personales, tal como esos mismos perfiles en un país como Estados Unidos o Canadá dicen "no asiáticos, no negros y no latinos". Y el argumento será que no es racismo sólo un gusto personal, que puede o no ser, pero que en un trasfondo evidencia lo inegable.
Veo riesgos en esta marcha, así como veo riesgos en la denominada reunión que personas del colectivo LGBT tuvieron con el presidente Felipe Calderón en días pasados. Pero no debemos olvidar que fueron actos circunscritos en el marco de la Conferencia Internacional de Sida que se está llevando a cabo en la ciudad de México y que, entonces, responden a una actitud "políticamente correcta" por parte de las autoridades. En otro contexto, ni la marcha ni la reunión se hubieran dado.
De la reunión con activistas LGBT no escribiré en esta colaboración sólo dejare claro que desde mi opinión la reunión NO fue con la diversidad sexual sino con activistas dedicados al combate de la epidemia del Sida (o que han hecho de su trabajo vivir del sida) y que en su mayoría son gays pero no por ello fue una reunión con el colectivo LGBT.
Con todo, la marcha contra la homofobia tiene aristas positivas: La presencia de activistas internacionales, de jóvenes, de adultos comprometidos, de personas con discapacidad viviendo con VIH, de indígenas… Ahí estaban David Sánchez Camacho, diputado federal, que como casi siempre iba marchando solo, solidario pero solo; Javier Hidalgo, del Instituto de la Juventud del DF, quien acudió y participó siempre con bajo perfil y sin protagonismo, amable a la prensa y las personas; David Alberto Murillo, de Amigos Contra el Sida de México, representando al país anfitrión; Alejandra Bogue, quien dio voz a las personas "trans"; Darío T. Pie, con un discurso limpio, contundente.
Del PSD iban muchos acarreados con sus camisetas rojas pero nadie del partido como tal. Aún con la presencia de Jaime Cobián y Rodrigo Rincón, ambos miembros del Comité Ejecutivo y abiertamente gays pero cuya participación tampoco puede significar nada. Y la ausencia más relevante fue la del jefe de Gobierno de la Ciudad de México quien al final no acudió a la cita, aún cuando estaba en el programa del sitio de la marcha y que, por cierto, "misteriosamente" ya no está en línea.
La marcha fue un ejercicio de corrección política ante el mundo; otra vez fue ser candil de la calle y oscuridad de la casa. Para algunos sin duda será una forma de afianzar posibles candidaturas en los mencionados partidos, para otros una forma de justificar los pocos o muchos ingresos, para otros más un motivo de reportes para seguir obteniendo recursos. La mayoría tendrán la satisfacción de haber asistido a la primera marcha de este tipo. Ahora, las preguntas son muchas, es evidente que urge realizar un análisis de qué aconteció y dejar que las voces se pronuncien, privilegiar la discusión y la crítica porque la autocrítica es esencial, vital, necesaria, urgente. |
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