16 de mayo de 2008 Maestros cuscos, cuando ellos quieren que les enseñen Al menos en una ocasión a lo largo de su paso por la escuela los alumnos se enteran o sufren de una maestra o maestro del que hay que librarse y hasta huir por “pasarse de raya” a menos de que sea una copia de Alizée o George Clooney.
Alberto Enríquez Fernández
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México, DF.- Sentarse muy lejos del maestro siempre funciona para evitar preguntas sobre la clase y distraerse un poco con los amigos, pero a veces también es una solución a aquellos profesores "lanzados" que se les va el ojo y gozan de las miradas y comentarios sugestivos e incómodos a sus alumnos.
La experiencia del acoso de maestros a estudiantes es un fenómeno tan común como el del deseo de los alumnos hacia los profesores. Estas prácticas la mayoría de las veces rayan en la ilegalidad, pues derivan en la molestia de las personas acosadas y algunas veces hasta en el abuso sexual.
Y es que al menos en una ocasión a lo largo de su trayectoria estudiantil los alumnos se enteran o sufren de una maestra o maestro "cusco" del que hay que librarse y hasta huir a menos de que sea una copia de Alizée o George Clooney.
A Claudia, de 21 años de edad, le pasó con su profesor de Estadística en la carrera hace un año. "Durante todas las clases, era lo mismo. El profesor llamaba al frente a las estudiantes más atractivas para realizar algunos ejercicios y ahí sólo nos repetía: ‘Muy bien compañera, está muy bien’”.
La estudiante de Ciencia Política no dejaba de incomodarse hasta que un día lo enfrentó: -¿Voy bien en el ejercicio?- preguntó con la certeza de estar equivocada, el profesor apenas atinó a contestar -Déjeme revisarlo, estaba concentrado en otras cosas- con una leve sonrisa y "sus ojos enrojecidos de estar enfocando mi trasero", recordó.
Conmigo, añade Claudia, "esto nunca pasó a mayores pero supe que para otras esto significó una permanente violencia verbal. Incluso me enteré de alguna que lo acusó ante el Consejo Técnico de la Facultad".
Tras una investigación con las estudiantes sobre el acoso del maestro de Estadística se concluyó que era cierto y que varias de las alumnas habían enfrentado propuestas poco éticas de parte del profesor, con el fin de incrementar sus notas por lo que se le rescindió el contrato.
El número de maestros suspendidos o despedidos por acoso a sus pupilos se incrementa a diario y aunque pocas veces son denunciados la frecuencia es continua. Basta con mirar las noticias mundiales que en el último mes hablaron sobre 18 casos de acoso de profesores.
Las medidas precautorias en este sentido han aumentado en todo el mundo. En México, con la finalidad de desincentivar este tipo de actitudes en los salones de clase, se persigue como delito el Acoso Sexual y la gravedad es aún mayor si se cometió en escuelas, iglesias o el hogar.
En caso que el delito sea contra niños, el delito se agrava hasta llegar a penas que se cuentan en décadas de prisión.
El último caso registrado con mayor difusión fue el del profesor Carlos Salvador Parga Montemayor de 37 años de edad, quien hacia propuestas sexuales a sus alumnas de quinto año de primaria.
El acoso de maestros a sus alumnos es frecuente tanto en heterosexuales como en homosexuales. La idea es la misma, al maestro le atrae su alumno y se lo hace saber con miradas, comentarios y uno que otro toqueteo. Aunque al parecer son a las mujeres a quienes más se les presenta la molestia de sus maestros.
Para prevenir el acoso, lo recomendable por diversos expertos, es la eliminación del miedo a las figuras de autoridad, que no el respeto. A través del fomento de la seguridad y la autoestima, se enfrentará de mejor forma un eventual acoso. El primer paso es eliminar la ansiedad ante situaciones atípicas en la vida de las personas.
Pero si el acoso ya existe, la organización estadounidense WCIW, recomienda enfrentar al acosador y pedir que se detenga. Si esto no fuera posible, entonces se deberá apuntar cada vez que sucede y en la medida de lo posible tener testigos.
Al mismo tiempo se deberá comentar con las personas de confianza, con la finalidad de obtener un apoyo.
El siguiente paso, de acuerdo a la organización, es buscar un contacto con las autoridades inmediatas, directo o a través de un tercero. Si ante la denuncia y la petición de cambio de clase o profesor, no hay cambios, entonces lo recomendable es consultar con un abogado.
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 Lamentablemente el acoso de docentes a alumnos es común.
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