11 de mayo de 2008 ¿Madre sólo hay una? Parejas de lesbianas no coinciden Sobre maternidad “la única diferencia entre una lesbiana y una heterosexual es que la primera tiene las uñas cortas”. El deseo y compromiso con los hijos no tiene nada que ver con la orientación, “la heterosexual se preocupa por ellos, nosotras también”
Martha Carrillo
|
|
México, DF.- La satisfacción de ver logrado un sueño es indescriptible, el escuchar los gritos de dos pequeños gritando "¡mamá! ¡mami!" es todavía mejor, asegura Ana, una mujer de 29 años de edad, quien desde niña se proyectaba como madre, y por fin hace año y medio vio su anhelo realizado.
Cuando era más joven y pensaba en tener hijos se imaginaba cambiando pañales, sin embargo, ahora sabe que ser madre es más que eso, no sólo implica responsabilidades, sino también goce al escucharlos hablar.
Ana asegura que con la llegada de Diego y Santiago se siente “muy inspirada, muy motivada, muy especial”.
Ella es parte de la Comunidad de Madres Lesbianas en Monterrey, mejor conocida como Comales, le gusta ayudar y trabaja constantemente para “transformar éste, en un mundo donde haya aceptación y tolerancia para todas y todos.”
¿Existen diferencias entre una madre lesbiana y una heterosexual? La concepción de la familia tradicional sigue predominando, sin embargo, por fortuna, los logros de las denominadas familias alternativas y las nuevas formas de socialización comienzan a cambiar los esquemas.
Según datos del INEGI (Instituto Nacional de Estadística y Geografía) del II Conteo de Población y Vivienda 2005, las familias se han diversificado, solamente el 58 por ciento vive en familias nucleares (se incluyen parejas sin hijos), 24 en familias ampliadas (en gran parte por el hacinamiento), un 10 con un sólo padre y un uno con amigos.
El mayor crecimiento se ha dado en las personas que viven solas con un siete por ciento.
Sin embargo, en el porcentaje de familias nucleares no se refleja en el número de parejas homosexuales que viven con sus hijos o sin ellos, lo que significa que éstos se convierten en un sector prácticamente inexistente en las estadísticas, lo que impide darle un seguimiento adecuado.
A diferencia de muchos otros casos, Ana se siente afortunada, pues lejos de ser objeto de discriminación ha logrado crear a su alrededor un ambiente de respeto, en donde la gente que la rodea la reconoce como mamá, como profesionista y como activista, y no precisamente por sus preferencias sexuales.
Respecto a la maternidad ella afirma que “la única diferencia entre una madre lesbiana y una heterosexual es que la lesbiana tiene las uñas cortas”.
En realidad el deseo y el compromiso de ser madre no tiene nada que ver con la orientación, “la heterosexual se preocupa por sus hijos, nosotras también. Ellas quieren niños sanos y darles de comer, nosotros también”
¿Cómo crear un ambiente propicio para el desarrollo de los niños?
Claudia Hinojosa, destacada activista por los derechos de lesbianas y gays en México, defiende la idea de que las familias deberían construirse fundadas en el respeto, la libertad y la tolerancia, independientemente de la preferencia sexual de sus integrantes, empero, la realidad es diferente, las familias alternativas se enfrentan a una realidad sociocultural excluyente.
Ante ello, Ana menciona que el apoyo de su familia es importante para evitar la discriminación.
La joven madre recuerda que sus padres la apoyaron en su decisión de convertirse en mamá, a diferencia de los padres de Cris, su pareja, a quienes les ha costado un poco de trabajo aceptar la situación, pero poco a poco se da un intento de acercamiento hacia los pequeños.
Ana y Cris han platicado sobre cómo manejar la situación con los niños, para evitar algún tipo de acoso o discriminación, y ambas están de acuerdo en que les explicaran que existen diferentes tipos de familias, hay quienes sólo tienen un papá o una mamá, en ocasiones habrá dos papás o dos mamás, cuando los padres se separan.
“Así que nosotros les diremos que a ellos les tocó tener dos mamás, Mami y Mamá”, dice Ana sonriente.
Lesbianas que desean ser madres A diferencia de Ana, Rocío, una estudiante de ingeniería de 23 años de edad, se encuentra en una disyuntiva, pues sus deseos de ser madre se ven coartados por el miedo y la incertidumbre del futuro.
Rocío ha sido víctima de la discriminación, por lo que cree que si se embarazase, su hijo podría ser hostigado y sufrir constantes agresiones psicológicas, e incluso, físicas.
Ante tal situación Ana dice: “Sentir miedo es frecuente, pero no puedes vivir en función de los demás. 1) No pienses que te van a discriminar 2) Como quiera la gente habla. No te puedes limitar a vivir la vida porque alguien lo dice.” Ana menciona que “resuelto lo económico, lo demás es responsabilidad tuya”, bastará pues con darles a los niños “canasta, amor y salud”.
Políticas sociales adecuadas México se encuentra rezagado en el tema de políticas públicas que permitan avanzar en la equidad, y no sólo eso, sino que también, carece de un programa integral en el sistema nacional de educación que evite el acoso escolar y promueva la tolerancia y la convivencia, con la finalidad de reducir drásticamente los niveles de discriminación.
Ana esta cierta de que uno mismo es quien debe poner los límites y hacerse respetar, “no me dejo, nunca me dejo, con todo mundo me peleo si es necesario” dice.
Hacia una sociedad más justa La familia es en lo fundamental el núcleo social que permite la subsistencia de cualquier sociedad e independientemente de lo cambios en su composición a través de la historia del hombre, se forma a partir de los lazos solidarios, compromiso y reciprocidad.
Ya hace un par de años Claudia Hinojosa, sugirió que “las familias alternativas son escuelas para la nueva democracia, obligan a repensar el mundo para hacerlo más tolerante y reivindicar la existencia de hogares no heterosexuales”. Visión que deja atrás la antigua concepción de la familia tradicional, que lejos de ser una realidad se debe más a consideraciones sociales y culturales no tolerantes.
La familia es el lugar donde las personas aprenden a confiar, a cuidar, a respetar y a convivir, por lo tanto, la educación que se imparte en los hogares es primordial para la evolución de la sociedad, no importa la preferencia sexual, sino la calidad y entrega en la formación de este nuevo sujeto, que comienza a absorber el conocimiento que se le ofrece en los primeros años de su vida, para después convidar de esa enseñanza a los demás que lo rodean.
A la fecha, las familias no tradicionales carecen de toda protección legal en la mayoría de los países, muchos grupos de diversidad sexual como Comales y personas independientes piden actuar con conciencia creando programas de educación adecuados y adaptados a las circunstancias de cada familia, sin hacer análisis comparativos ni discriminaciones.
Si aspiramos a tener una sociedad fundada en los valores democráticos que permitan a la sociedad su pleno desarrollo, el primer paso debe darse por la inclusión y defensa de todos los tipos de familia y acabar con prácticas que son verdaderamente destructivas para los infantes, como la violencia intrafamiliar.
Ana y Cris se han comprometido con la tarea de promover familias alternativas, crear un espacio en donde la pluralidad y el respeto sean los ejes rectores, para ello crearon los siguientes blogs: http://comales.blogspot.com y http://dosmamis.blogspot.com
|
Regresar a la página
anterior
P u b l i c i d a d
781
|
 Familias de gays, inexistentes en las estadísiticas.
|