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10 de enero de 2008
Los 8+ de Anodis
Propósitos de año nuevo… difíciles de cumplir Inicia el 2008 y con él, nuevas metas y propósitos que por flojera o desidia, tal vez nunca se cumplirán. Buscar trabajo, estudiar y ¡bajar de peso!, entre los más populares, por eso te presentamos este conteo. ¿Te pondrás las pilas este año nuevo?
Cuántas veces no hemos escuchado y dicho la frase de “este año sí lo haré”. Claro, normalmente los propósitos de año nuevo casi nunca se cumplen, y si es así, sólo se concretan a medias y sin ningún remordimiento de conciencia. Bien lo aseguran por ahí: ¡las palabras se las lleva el viento!
Y es que no es raro pensar y hasta rezar como padre nuestro las ya conocidas y trilladas intenciones para un nuevo ciclo en la vida: desde ser más responsables y comprometidos, hasta proyectar una buena imagen ante los demás, lo que implica bajar esos kilitos que nos hacen ver más “llenit@s”.
En este primer conteo del 2008 citamos algunos de esos propósitos, que estamos seguros te servirán de motivación para que no lo pienses dos veces ¡y le pongas galleta al asunto! Comenzamos…
8.- Juro que me pondré las pilas:: “Ahora sí conseguiré una chamba”, “este año sí me inscribo a la escuela” o “tomaré unos cursos de inglés”, son tan sólo unas de las muchas frases que se escuchan a principios de año para que no pase sin pena ni gloria y se deje de a un lado el ocio que perduró en el pasado.
Lo peor de todo es que uno o dos meses más tarde a l@s susodich@s se les verá recostados en el sofá o en la cama, con el control del televisor en mano y esperando que quizá un milagro sea el que los sitúe en un buen trabajo, pues no se tomarán la molestia de revisar o buscar por cuenta propia.
Los mismo pasa con los cursos para mejorar el inglés, de los cuales ya nadie se acuerda y que quizá es mejor pensarlos para el siguiente año… o para el sigue.
De la escuela… al parecer se pasaron las fechas de inscripción y de algunas otras ni nos enteramos, por lo que se repite la historia…
7.- Dejaré de ser tan criticón: Que ya se puso más gord@, que ahora se ve más fe@, que si cada vez se viste peor… Nunca falta el chistosito que inspirado por un sentimiento maquiavélico hace “inspecciones” de nuestra personalidad.
Como un propósito más de este año, algunas personas mencionan el de ya no criticar más al prójimo. Este es uno de los etiquetados como “más difíciles de cumplir”, incluso el mismo día en que se prometió no hacerlo. ¿Se saben la Ley del Karma? Si no, se queda de tarea.
Y es que, como ya se mencionó, nunca falta aquella persona que casi nos “obligue” a hablar de ella, situación que se presenta en todos lugares, momentos y hasta en horarios en los que, casi inconscientemente se “viborea” a alguien más y que basta decir, es casi inevitable.
6.- Ahorraré: “Este año abro una cuenta en el banco”, es otra de las frases más sonadas. Chucherías y cosas innecesarias son las que sin duda afectan el bolsillo, para unos roto o remendado; para otros completamente lleno.
Cabe destacar que este es también es uno de los propósitos más difíciles de cumplir, pues es inevitable la realización de gastos para satisfacer nuestras necesidades “básicas”.
Estas compras se evitarán quizá en los primeros meses, pero ya entrados en las fiestas de septiembre o nuevamente en las decembrinas o de día de muertos, se convierte en una grosería el no tener en casa las ya bastante comercializadas banderas de México, las catrinas de papel o los gorros y adornitos de navidad.
Así es que la cuenta en el banco o la alcancía de cochinito mejor se quedan pendientes para el próximo año.
5.- Pagaré mis deudas: Como parte de iniciar bien el año, se encuentra el saldar las deudas en todas sus modalidades, desde pagarle al vecino o al pariente una módica cantidad de dinero para cubrir la cuota del Fuller, Avon, Jafra y Mary Kay si de belleza se trata o, en su defecto, pagar aquellos electrodomésticos que se adquirieron en abonos chiquitos (y congelados) y que a la fecha no han podido solventarse.
Tampoco es una tarea sencilla, pues requiere de sacrificar ciertos lujos para no deber otros. La inversión y el esfuerzo son grandes o según sea el caso, agotadores (¿verdad Monte de Piedad?). En pocas palabras también se trata de evitar el nacimiento de enemistades o peor aún, la inflación de la deuda gracias a los intereses. Por cierto, se nos olvidaba: “Lolita” no perdona los retrasos, ¡recuerda que podrías pasar al buró de crédito!
4.- Tendré una relación estable: Sí, ir de antro en antro o de cuarto oscuro o en cuarto oscuro termina por aburrir a más de uno, sobre todo a los que con el paso del tiempo tocan fondo y descubren que se sienten como Marisela, la cantante: solos con su soledad.
“En este año nada de infidelidades, de groserías, de peleas ni nada de aquello que pueda opacar la relación”, frase que se toma como ciertas en los primeros días, pero que después queda en el olvido.
Dos meses después, de la fidelidad ni quién se acuerde, la comunicación pasa a segundo término y aquello que se planeó para llevar una mejor relación parece echarse en saco roto para empezar nuevamente con la problemática del principio. Otro propósito que quizá sea mejor planteado para el siguiente año.
3.- Dejaré de fumar: ¡Todo sea por la salud… aja! Como si no fuera uno de los propósitos más trillados el de dejar el tabaco. Y es que ni la voluntad propia, ni chicles, parches y tratamientos logran normalmente su cometido en los fumadores, sino al contrario. Malas noticias: aunque no quieran tendrán que hacerlo, pues en febrero podría aprobarse la ley antitabaco para el DF.
Ya sea para “bajar” la comida, tener una mejor digestión, para quitarse el frío o combatir los nervios, según los fumadores, el cigarro hace acto de presencia. Quizá uno, dos o tres días pueda quedar el vicio atrás, pero después parece regresar a aquellos que están acostumbrados a traer algo en la boca. (¡Eso no cuenta!)
Este sí es el propósito de cada año, y que pocos o casi nadie logra cumplir. En esta casilla sólo se incluyen a los fumadores de tabaco; de otras sustancias que no entran normalmente en las metas de año nuevo ya se hablará en otro conteo.
2.- Le bajaré al reventón: Ahora el deseo es volverse más hogareño, compartir más ocasiones con la familia y disfrutar de las cosas buenas y sanas en compañía de los seres queridos. Un propósito más que ojalá se pueda cumplir… pero quién sabe si para este año.
Nunca faltan los cuates sonsacadores que se la pasan invitando a los bares o aquellos lugares de mala muerte a los que uno, normalmente, acude por “solidaridad” con ellos. En efecto, también está de por medio la seguridad personal.
Bajarle al reventón es un propósito más que se hace en el inicio de año, pero que cada viernes se rompe y en ocasiones el día no es el importante para disfrutar de la vida nocturna y todo lo que ella conlleva. ¡Ni modo Living!
1.- Bajaré de peso: No hay propósito más trillado que el empezar un nuevo año quitando esos kilos que llevas de más. Es por eso que enero es uno de los meses más solicitados en los gimnasios, con cupos llenos y en los que, independientemente de la cuesta por el mes anterior, parecen hacer su agosto.
Año con año los pants, tenis, sudaderas, mochilas y botellas de agua, hacen presencia para ser utilizadas en los primeros días, antes de que la flojera invada a los “deportistas”.
También es el deseo de comer bien, de disfrutar de las cosas naturales, de las frutas y los vegetales, pero día con día con la fiel esperanza de regresar a los hábitos alimenticios anteriores, esperanza que no tarda mucho en llegar; es más, no tarda casi nada ya, que después la comida chatarra o engordante es la que inunda la mente de los deportistas por un día.
Bajar de peso se convierte así en el propósito más difícil, para algunos inalcanzable, de aquellos que se realizan al calor de una buena cena, pero también será el propósito que nunca dejará de hacerse… aunque pocas o nulas veces se cumpla.
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