3 DE ABRIL DE 2003
10, “éxito” de Abbas Kiarostami El “éxito” de Abbas Kiarostami en el mundo es un caso particular.
Ulises Pérez Mancilla
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El “éxito” de Abbas Kiarostami en el mundo es un caso particular. Él, junto con Majid Majidi, ha desempeñado la labor, artística y social, de proyectar las inquietudes del pueblo iraní y transmitir con singular estilo los valores de una cultura que históricamente, le ha dado las lecciones de vida más relevantes a Occidente.
10 (Irán-Francia, 2002) aporta a la historia de la cinematografía mundial más que un relato acerca de la forma en que la mujer, no importa cuantas limitaciones haya a su alrededor, ha demostrado que evolucionó más rápido que el hombre, luego de adquirir un equilibrio entre la sensatez y el sentido práctico de la existencia misma.
Con esta, su más reciente obra, Kiarostami (a quien el festival de Cannes proyectó en 1997 otorgándole la Palma de oro por la igualmente innovadora El sabor de la cereza) somete su talento a una ínfima producción y escarba en su don creativo hasta certificar, con su propio trabajo, que el cine no obstante su carácter industrial y masivo, todavía se puede reinventar a sí mismo y ofrecer propuestas visionarias.
Sin dejar de sorprender, el director iraní apuesta por el uso de dos cámaras fijas (salvo un par de escenas simbólicamente justificadas) que serán testigos de la relación de una taxista y sus pasajeros en un remendo inteligente de 10 capítulos que, sin la necesidad de salir del coche para ilustrarlos (es decir, ¡toda la acción de la película transcurre dentro de un taxi!), connotan el cambio de actitud que mantiene el interés del público a lo largo la película.
Y aunque el realizador vuelve a caer en la tentación de subir su reflexión a un auto (independientemente de la innovación dentro de la estructura narrativa, si recordamos que en la multipremiada El sabor de la cereza ocurre algo semejante) la maestría consiste en reinventar sus clichés personales y ofrecer vía un mismo plato, una cena diversa y suculenta.
Esta vez, el tema de la mujer y su lucha por la convivencia armónica entre los géneros (masculino y femenino) en una cultura en la que la participación de la mujer continúa en gran medida subordinada a las decisiones del varón; Kiarostami no sólo se permite reflexionar en torno al asunto, sino ofrece un acercamiento al universo femenino dentro de un contexto tal que, bajo su estilo, se aleja con sutileza del estigma de las cintas “feministas”.
Finalmente, cabe destacar que aunado a los valores citados anteriormente, el realizador experimenta con la reciente tendencia mundial a mezclar el documental con el cine de ficción. De manera tal que sus personajes no son interpretados por actores profesionales, pero sí por personas que desde su cotidianeidad -simplemente de la mano de un talentoso director- expresan con vigor la propuesta de un cine experimental. |
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