21 DE NOVIEMBRE DE 2007
La multietnicidad musical de Lila Downs La cantante de madre oaxaqueña y padre estadounidense demuestra que sus espectáculos musicales están nutridos de diversidad. Se trata de una artista construida no de la parodia ni de la emulación, sino de multietnicidad constante.
Óscar David López
|
|
Hija de la diversidad de un México que se separa en nortes, sures y centros la presentación performática, Lila Downs se hizo presente la noche del domingo pasado ante 4 mil personas en el espacio "Latidos del mundo", dentro de las actividades del Forum Universal de las Culturas Monterrey 2007.
Con un repertorio que va desde el cancionero mexicano revolucionario hasta algunas canciones de su autoria, Lila Downs demostró que su espectáculo está nutrido por las tradiciones más dispares como los huipiles oaxaqueños y las botas norteñas, siendo éstos meros pretextos para remezclar "lo que se deje" en busca de una singularidad que muchas veces ha sido tachada de superficial.
Sin embargo, habría que remontarse a su historia personal para entender por qué su visión de lo mexicano parece una capirotada de lo espontáneo. Su árbol genealógico se divide en una madre mexicana cantante de cabaret y un padre estadounidense catedrático de cinematografía.
Así, Lila estudió una licenciatura en canto y antropología por la Universidad de Minnesota. Aquí encontramos una clave importante del por qué ella en apariencia nunca pierde la técnica del canto y su música tiende a una fusión del rock norteamericano y las melodías del mexicano popular.
De igual forma, la música y el show de Lila giran en torno a una búsqueda de lo tradicional y lo no tradicional que muchas veces queda en mero escaparate de un bar de clase media alta y no el de una cantina de Garibaldi.
Recuerdo que en alguna sobremesa de amigos hablábamos sobre la música de Lila y nadie objetó nada, sin embargo cuando nos referimos a su voz siempre nos quedaba un dejo de desconfianza y ambigüedad con lo que nos transmitía.
En vivo pude constatar que, a pesar que el sonido contratado era pésimo, su voz tiene una ejecución mucho más basada en la técnica que en el desparpajo emocional. Bien lo sé que no se trata de una Chavela Vargas o de un Juan Gabriel con los cuales uno se identifica por el sudor derramado. En el caso de Lila Downs, toda esa energía está vinculada al acto performático de limpieza y sanidad al grado de alinearse con la naturaleza y el Cerro de La Silla que servía de fondo.
También me di cuenta de que su espectáculo tiene un público bastante íntegro y poco heterogéneo está su interpretación de "La llorona", donde el coro de los asistentes tenía momentos huecos en los cuales entendemos que no conocían la letra. A pesar de mexicanos, también se enchilan y se quedan mudos.
Antes que una noche de festejo mexicano era una en donde asistíamos a la presentación de una artista construida no de la parodia ni de la emulación sino de multietnicidad constante. |
Regresar a la página
anterior
| Comentar artículo
P u b l i c i d a d
593
|
 Su versión de lo mexicano, una capirotada de lo espontáneo
P u b l i c i d a d

|
|