26 de octubre de 2007
Manuel Ávila: Controvertido cronista de México y el Jet Set Protagonista de historias insólitas y descabelladas. Bisexual confeso. Amigo íntimo de políticos, actores del cine internacional e incluso del Dalai Lama. Defensor del régimen priísta. Rebeló información polémica de la vida artística y nacional.
David Rafael Estrada Correa
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Manuel Ávila Camacho López (Ciudad de México, 1941) supo vivir en medio del lujo, la política, la aristocracia, el espectáculo y la controversia. Amigo íntimo del Dalai Lama, Salvador Novo, Emilio Azcárraga Milmo, José López Portillo, María Félix, Dolores del Río, Ernesto Alonso, Irma Serrano y Sasha Montenegro, entre otros, era considerado, por sus relaciones y sus indiscreciones, como el cronista extraoficial de México y del Jet Set
Hijo del general Maximino Ávila Camacho (1881-1945), el temido hermano mayor del Presidente Caballero, aseguraba que su padre había sido envenenado por su tío Manuel y por su esposa Soledad Orozco, porque “lo odiaban”. Cursó la carrera de Administración de Empresas, incursionó en la diplomacia (se hacía llamar ‘embajador’), pero la mayor parte de su vida ejerció como crítico de espectáculos, generando grandes controversias con sus interminables revelaciones acerca del medio y de sus propias amistades.
En el año 2000, cuando todavía vivía María Félix, en Tómbola, un talk show de TV Azteca, levantó ámpula al asegurar que ‘La Doña’ era lesbiana. En el 2004, al conmemorarse el 33 aniversario de la muerte de Jim Morrison, el célebre vocalista del grupo “The Doors”, asombró a la clase política nacional cuando reveló detalles de la fiesta privada que Gustavo Díaz Borja -el rebelde hijo mayor del presidente Gustavo Díaz Ordaz- le ofreció al “Rey Lagarto” en la residencia oficial de Los Pinos y en la cual, aseguró, “se fumó marihuana con la complacencia del Estado Mayor”. En marzo de ese mismo año, en plena campaña electoral por la gubernatura en el Estado de México, Ávila Camacho saltó a las primeras páginas nacionales al reconocer públicamente ser el tío ‘extraoficial’ de la candidata perredista Yeidckol Povensky Gurwitz quien, registrada como Citlali Ibáñez, de esta manera justificaba la posesión de tres diferentes actas de nacimiento para ocultar su verdadero origen.
Protagonista de historias insólitas y descabelladas, el diplomático encaró en el 2005 a la justicia federal y fue multado con 8 millones 640 mil pesos “por haber ocasionado daño moral en contra de los sentimientos y los afectos, decoro y honor” de la ex primera dama, Carmen Romano de López Portillo, de quien dijo en entrevista para la revista de espectáculos Mi Guía, que había fallecido, el 9 de mayo del 2000, a causa del Sida.
“Yo dije que la señora (Carmen Romano) murió de Sida porque don José (López Portillo) me lo pidió. Y luego me demandó por eso. Yo dije que su hija Carmen Beatriz era lesbiana y es cierto, no veo en donde está el delito. Y dije que la propia Carmen Beatriz le ‘robó’ el Claustro de Sor Juana a su tía Margarita López Portillo, lo cual también es cierto. ¿Dónde está el problema?”, declaró furioso al periodista Ciro Gómez Leyva.
Por si todo lo anterior fuera poco, en noviembre del 2006, Manuel Ávila Camacho se colocó en el "ojo del huracán", al asegurar a la prensa que un “agente policiaco de alto rango" le había confiado a él y a la escritora Ernestina Sodi, que Laura Zapata y su novio de aquel entonces fueron los autores intelectuales del secuestro de ambas en septiembre de 2002. El desmentido, por parte de la actriz, se fue a los tribunales. “Es un demonio”, le dijo.
Bisexual confeso (aseguraba haber sido amante de Humberto I, ex monarca de Italia, del poeta cubano Severo Sarduy y del cineasta italiano Pier Paolo Pasolini) y defensor irredento del régimen priísta (“nos dio 70 maravillosos años”, decía), trató de convertirse en productor y director de cine con la película “7 pecados capitales” (1975) y tuvo una breve participación como actor en la cinta “Missing” (1982), dirigido por Costa-Gavras y al lado de Jack Lemon y Sissy Spacek.
Manuel Ávila Camacho murió sorpresivamente el pasado jueves 28 de septiembre, mientras conversaba con su médico de cabecera, Guillermo Amaro. La última vez que se le vio en público fue el día 12, en el velorio de Francisco G. Escalante, ‘Francis’, a quien calificó como uno de los travestis más emblemáticos de México. Su funeral, de acuerdo con su propia disposición, se realizó en la más estricta intimidad. “No quería que su velorio y entierro se volviera una verbena popular o un espectáculo como lo fueron los de María Félix y Ernesto Alonso”, señaló su amigo, el actor-stripper Juan Carlos Casasola. Sus restos fueron depositados en los Mausoleos del Ángel. Muchos de sus amigos de la política y la farándula se sintieron aliviados. Ya no habrá quien se atreva a revelar sus secretos. |
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 María Félix fue amiga íntima del periodista
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