La estrella “gay” se apagó en explosión multiestelar en el firmamento poblano. El día en que lo cremaron estrenaría temporada en el DF –en el teatro Ramiro Jiménez– y después partiría a la provincia mexicana en temporada de fin de año, que inició en el teatro La Paz de la ciudad de Puebla, y que terminaría en la Sultana del Norte.
Quienes disfrutaron su fastuoso show en la Angelópolis no imaginaron que sería su última actuación: estaba radiante y a plenitud, en plena madurez como estrella de la imitación. Cinco días después perdió la vida a causa de una trombosis cerebral en la capital del país a los 49 años, dejando un enorme vacío en la vida nocturna capitalina y del glamour gay, que nunca fue exclusivo para la inexistente comunidad LGBT. Su espectáculo era para todo aquel que quiso verlo y se ganó el aplauso a pulso sin importar mitos y leyendas negras.
Como nadie imitaba a Lupita D’Alessio, a Rocío Durcal, a Yuri, a María Victoria y a su comadre Verónica Castro, entre muchas estrellas más acompañado por un exquisito grupo de imitadores. Sin embargo el show debe continuar, aunque haya dejado sus pelucas, sus vestidos repletos de lentejuelas, brillitos y abrigos de plumas, también un DVD que recopiló lo mejor de su vida como profesional y que ya no pudo promocionarlo como hubiera querido.
Denostado por la mayoría del “colectivo” como representativo de lo que no debiera ser el gay moderno, Francis fue un valiente mexicano que siempre hizo lo que le dio la gana, aunque eso implicara enfrentar los prejuicios de la inexistente pero pomposa “comunidad” LGBT, principalmente de la Ciudad de México –como sino fuera suficiente la afrenta de muchos bugas– pero eran más sus admiradores. Estaba colocado en los altares de aquellos que en provincia se dedican al difícil espectáculo de la transformación y la imitación, mal llamados despectivamente “shouceras”.
A Francis, lo que se decía a sus espaldas, no le preocupó y lo dejó bien claro en el histórico programa al lado de Verónica Castro en los años ochenta, entonces estaba más ocupado en ser el mejor travesti de México, papel que se ganó hace más de 20 años cuando llegó a la gran capital procedente de su natal Campeche para triunfar, primero como cortador de vestidos de novia y después en el arte del transformismo nocturno.
En esa inolvidable entrevista en Mala Noche No, la Vero inició manifestándole un problema semántico:
- ¿Cómo me refiero a ti, cómo te llamo, te trato de él o ella?
- Pues, ¿cómo me ves?
- Como mujer
- ¿Y entonces?
No quedando dudas toda la emisión Francis, fue tratado como mujer, aunque no faltó la pregunta incómoda del público y así lo manifestó la conductora con su típica picardía muy a la mexicana:
- ¿Aún lo tienes o te lo cortaste?
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