4 DE SEPTIEMBRE DE 2007
Música para el mes de la patria
La selección de este mes incluye propuestas encontradas: desde un recopilatorio como disco del mes, hasta el regreso sin gloria de una de las mejores bandas de los 90, pasando por propuestas pop, rock, alternativas… y otro disco de Timbiriche.

Redacción Anodis

Ragap



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La música también es diversa en el mes patrio

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Antes que nada, mil disculpas, pero ¡Viva México, señores! Sí, ya estamos en septiembre, así que además de festejar a la patria, váyanse preparando, porque a partir de este mes los días se van más rápido de lo usual. Nuestra selección musical para este mes tiene de todo como siempre, un poco de música diversa para un público diverso, así que acomódense y disfruten…

DISCO LATINO DEL MES: Lo mejor de Zurdok, Zurdok: Seguramente se sorprenderán al ver un disco recopilatorio como disco latino del mes, pero en realidad, sí tiene su mérito, sobre todo al tratarse de una de las bandas más introspectivas del rock nacional. Pero aquí encontraremos canciones que van desde pensamientos filosóficos rayando en lo suicida hasta himnos al divertimento absoluto. Por supuesto que no podía faltar su oda al pene, “Gallito inglés”, así como canciones de la talla de “Tropecé”, “Abre los ojos”, “Si me advertí” o “Estático”, dando un total de 22 canciones y un DVD con todos sus videos. Disco indispensable para fans de Zurdok, de Chetes (que fue vocalista de esta banda) y para todos aquellos que atesoran grandes canciones de rock mexicano… aunque sea hasta ahora que se le hace justicia a este grupo.

DISCO INTERNACIONAL DEL MES: Our love to admire, Interpol: Desde que se dieron a conocer en el 2002, Interpol ha demostrado ser una banda hecha para grandes cosas. Ahora, nos traen su tercer material, en teoría el más difícil, ya que es el primero bajo el auspicio de una multinacional después de varios años en la independencia. Y lo que consiguieron fue un disco en donde la esencia de la banda se mantiene y se enriquece. Desde la abridora, “Pioneer to the falls”, la compleja “The Heinrich Maneauver (sobre todo por el video), hasta pasar por rolas como “Mammoth”, “Who do you think” y “The lighthouse” (qué buen cierre), es un disco que puedes escuchar sin necesidad de saltarte canciones. En síntesis, vaya manera de regresar de Paul Banks y compañía. Será un disco que fans no dejarán de alabar y callará las bocas de sus detractores. Pronto vienen a México, estaremos pendientes.

Además:

Gatos y palomas, Coti: La sobre exposición radial a la que estuvo sometido Coti gracias a su hit “Nada fue un error” pudo ser su tumba, sin embargo, sabía muy bien en lo que se metía cuando decidió sacar esta producción. Musicalmente, Gatos y palomas no está alejado de lo que se le conoce anteriormente, incluso, muchos han comparado su estilo dentro de la escuela impuesta por Nacho Vegas, Ismael Serrano y hasta Joan Manuel Serrat. Pero por muy mal que pueda caerte Coti en persona, presenta una colección de 14 canciones con sentimientos agridulces, desde la digna de cantina “Canción de adiós” y las rítmicas “El inmigrante” y “Las horas” hasta la aburrida “Como tangos en Madrid”. Gatos y palomas no es el mejor disco de Coti, pero hay canciones por las que vale la pena este álbum. Para la hora de bohemia o borrachera.

We are the night, The Chemical Brothers: Después de toda una serie de altibajos, Tom Rowlands y Ed Simmons están dispuestos a volver a la pelea por el trono de maestros del dance que alguna vez les perteneció, aunque tampoco dejaron de lado la experimentación característica en el dueto. Hay canciones dignas para los clubes (“We are the night”, “The salmon dance”, “Do it again”) y otras donde no pierden su espíritu electrónico (“All rights reserved”, “Burst generator”, “Saturate” ). Otro punto a su favor son las colaboraciones de The Klaxons, Ali Love, Fatlip, Willie Mason y Midlake que redondean este disco y lo convierten en una joya digna de atesorar. Este podría ser el mejor disco de los Chemical Brothers, por que volvieron a lo que saben hacer: ponernos a bailar hasta sentir dolor en los pies, así que todo depende de la trascendencia que tenga, y eso sólo depende del público. Por lo pronto, 10 con estrellita.

Timbiriche 25, Timbiriche: Sé que me van a odiar por poner tanto a Timbiriche, pero es como lo dijimos en un principio: este reencuentro pinta para lanzar toda una serie de discos. Pues bien, el que hasta ahora nos ocupa es de nuevas versiones de temas clásicos del grupo, que son “rescatados” del pop y adaptados con esencia más roquera. Aparecen temas como “Con todos menos conmigo”, “Princesa tibetana”, “Besos de ceniza” y “Tú y yo somos uno mismo”, dando un total de 12 canciones. Destaca la versión de “Hoy tengo que decirte papá”, llevada entre una atmósfera chill out con voces casi a capella. Si eres fan y te gustan las nuevas versiones, ni lo dudes, el disco es para ti. Si no eres afecto a escuchar nuevas versiones de temas clásicos, al menos dales una oportunidad y forma tu propio criterio. ¡Ah!, y ya prometo no hablar más de Timbiriche en un rato.

Favorite worst nightmare, Arctic Monkeys: Vaya que los Arctic Monkeys tenían un mega paquete en los hombros, sobre todo con los comentarios vertidos gracias al éxito de su álbum debut, Whatever People say I am, That’s what I’m not (2006), por lo que fácil se podría suponer que caerían en el llamado “síndrome del segundo disco”, es decir, que éste no es tan exitoso como el anterior. Si bien esta producción es ligeramente menor en cuanto a guitarrazos, tampoco le dieron un giro dramático a su música, y siguieron en la línea de crear canciones brillantes. Ejemplos, “Brainstorm”, “505”, “Fluorescent adolescent” y “Balaclava”. Muchos consideran que la banda se alzó al cielo con su glorioso debut. Con este, claramente dan a entender que no quieren bajarse. En síntesis, mientras sigan sacando disco como éste, que se sientan lo que quieran sentirse.

Canciones de hotel, Playa Limbo: Una propuesta más de la perla tapatía, Guadalajara, que ha dado buenas muestras en cuanto a música pop rock. Ahí tienen a Maná, Azul Violeta, Belanova, y más. Esta agrupación está conformada por Ángel, Servando, Jorge y María, que cuenta con una voz muy agradable al oído, cobijada con ese pop electrónico que no es desagradable en ningún sentido. Algunas de las canciones de este disco podrían ser comparadas con Cocktail (2003), el primer disco de Belanova, por ejemplo, “El eco de tu voz”, su primer sencillo. Aunque también cuentan con rolas interesantes que podrían marcar su camino, como “Stupida canción” (escribí bien, sin “E” al principio), “Limbo”, “10 para las 10” y “El tiempo de ti”. Si el pop mexicano va a ser de esta manera, que existan más bandas de este nivel. Playa Limbo va que vuela para ser una de las agrupaciones revelación del año, si no es que la mejor.

Zeitgeist, Smashing Pumpinks: Desde el año pasado, todos los fans de la banda de Billy Corgan teníamos puestos los ojos en lo que parecía su regreso triunfal. Pero lo único que consiguieron fue dividir opiniones. Para empezar, de los Pumpkins que hicieron historia sólo aparecen Corgan y el baterista Jimmy Chamberlain (no fueron requeridos James Iha, D’Arcy y ni siquiera Melissa Aur Def Maur), así que las canciones suenan distinto. No esperen melancolía depresiva ni arreglos orquestales, porque ahora se presentan como una nueva banda, sobre todo con canciones que en otro contexto no estarían aquí. El track que destacaría es la políticamente correcta “United Status”, de más de ocho minutos de duración, o el sencillo “Tarántula”, aunque es necesario mencionar que la vibra no es la misma con la que antes contaban. Un disco agridulce, que muchos alaban y otros critican, así que escúchalo bajo tu propia opinión.

Escúchame, Pedro Fernández: A diferencia de sus más cercanos competidores (Pepe Aguilar y Alejandro Fernández), la gran ventaja que Pedro ha tenido a lo largo de su carrera es el combinar las típicas baladas de amor (o cortavenas) con temas rítmicos para prender la fiesta al ritmo del mariachi. Escúchame es prácticamente fiel al estilo de este cantante que la hizo desde chamaco, y tras una inexplicable ausencia de cinco años, así que sabes perfectamente qué esperar. Si tuviéramos que elegir una lista de canciones destacadas, serían “Cómo quieres que te olvide”, “Me encantas”, “Escúchame”, la vitriólica “Es mi compadre” y el cóver a “Eres toda una mujer” (original de ¡Raúl Vale!). Obviamente, este disco es indispensable para tu Noche Mexicana, ya sea para bailar, cantar o las dos cosas.

Trip the light fantastic, Sophie Ellis-Bextor: La diva inglesa, aquella que nos enseñó a susurrar en la pista de baile, y que cantaba con un elegante descaro (o con una descarada elegancia, como lo quieran ver) aquello de “Groovejet (If this ain’t love)”, ha regresado, y de qué manera. Su tercer disco es el más balanceado de su discografía, agradable, divertido, y obviamente, bailable, que nos remonta incluso a sus primeras producciones. Temas como “Catch you”, “Me and my imagination”, “If I can’t dance” y “If you go” harán que gires como trompo, aunque también experimenta con baladas como “The distance between us” y “What have me started?”. Advertencia: cómpralo importado, ya que la edición nacional omite dos temas que también son interesantes, “Supersonic” y “Can’t have it all”.

El indomable, Cristian Castro: Muchos se preguntarán por qué este disco no está en La Perla Negra. La respuesta es simple: creo que ni él mismo se imaginó que su voz combinaba muy bien con la música ranchera. Con la escasa propuesta que existe en la música vernácula, y con la invasión de cantantes rancheros al pop, este disco significa un refresco para el género, aunque claro, tampoco es una revolución. Pero sí hay canciones interesantes, como “Tu retirada”, “No volveré”, “Si acaso vuelves”, “Mi México de ayer”, “Divina ilusión” y “Golondrina presumida” el dueto con don Vicente Fernández, quien apadrina a Cristian en esta nueva aventura. Tal vez no sea el disco que cambie la música ranchera, pero mejor que el desastroso México en la piel (2005) de Luis Miguel, definitivamente sí lo es.

Release the stars, Rufus Wainwright: La portada de este disco, rara y artística, denota el concepto que lleva la música de Rufus: sincera, agradable y melancólica sin la necesidad de ser simple. Muchos lo conocimos gracias a “Hallelujah”, del soundtrack de Shrek, pero deja ver que de eso ya pasó mucho tiempo. El músico nos trae el que bien podría ser el mejor disco de su carrera, gracias a su particular voz, que de pronto nos recuerda a la de Thom Yorke (Radiohead), donde el piano, la música tranquila y los arreglos orquestales se conjugan con las letras, para muestra, escuchen “Tulsa”, “Not ready to love”, “Slideshow”, “Leaving for Paris”, por mencionar algunas. Se escucha mejor acompañado de la persona que más amas, aunque también es bueno para cuando estás a solas. Altamente recomendable.

Masappan, Masappan: Otra banda nueva más que sigue la modita de los riffs guitarreros alegres y cumplidores. Supieron muy bien enfocar sus letras a los sonidos de moda, su extraña mezcla de emo con happy punk y una voz melodiosa y muy ad hoc con la música. Canciones como “Las horas”, “Veneno”, “Otra mañana” y el sencillo “Para ti” son buenas para saltar como mensito y mover la cabeza al ritmo de la música, o sea, el disco cumple con su función. La banda es buena en su conjunto y le echan ganas, pero si bien el disco no es malo y será un semillero de sencillos, tendrá que trabajar muy duro para trascender cuando acabe la modita. Es decir, si eres fan de Allison, Panda, Blink 182 o Green Day (antes de su época rock-operística), el disco está hecho como anillo al dedo para ti; si no, olvídalo.

Minutes to midnight, Linkin Park: Rick Rubin (productor de este disco) se ha convertido en un arma de doble filo, pues ha hecho grandes producciones y otras francamente deplorables. El problema es que realmente no sabemos dónde ubicar a este disco, que si bien tiene más momentos buenos que malos, se queda corto con respecto a sus dos discos anteriores. Sin duda, es su disco más tranquilo, donde las guitarras suenas menos furiosas y la voz de Chester Bennington ya no suena enojada. Incluso, hay baladas que en una banda como Linkin Park saldrían sobrando, como “Valentine’s Day” o “In pieces”. Aún así, rolas como “Bleed it out”, “Given up”, “No more sorrow” y hasta “What I’ve done”, muestran a esa banda que sus fans están comenzando a añorar. La lección del día es: Si haces regularmente música ruda, no satures tu disco de temas suaves. Qué lástima que Linkin Park no la haya aprendido.

Bajo el control del radar, Thermo: Una vez más, la escena indie mexicana sale al rescate del rock mexicano, y últimamente ha habido buenas propuestas de este tipo, Thermo lo único que hace es engrosar la lista. Si bien esta es su segunda producción, tampoco se muestra tan alejado del sonido de su disco debut, Arde en mí. Existen canciones como “Lo siento”, “Feedback”, “Ídolo sin ideales”, “Bosque” y el tema que da nombre al disco, que muestran que el camino de la banda va más allá de la modita. Pero si tomamos en cuenta que están siendo promovidos por la misma disquera de Panda, este disco en cualquier momento puede explotar y llevarlos a la cúspide. Buen material, aunque para el próximo tal vez sea necesaria una evolución, si no es que se les obligue a la misma, ya saben por aquello del “Fin de la modita”.

Konvicted, Akon: Senegal no es un país muy fuerte en cuestión de música, con excepción de Youssou N’Dour. Pues bien, tenemos a este simpático cantante que hace sus pininos dentro del complejo mundo del hip hop. A decir verdad, si bien no va a cambiar los cánones de este tipo de música, tampoco su intención es ser un émulo de las grandes figuras hip hoperas. Para muestra, “Don’t matter”, “Mama Africa”, “Shake down” y “The rain”, con las que imprime un sello personal, raro para un disco debut. Las colaboraciones con Eminem y Snoop Dogg, en “Smack that” y “I wanna love you”, respectivamente, también son recomendables. Es una lástima que muchos se resistan a ver su talento y decidan recordarlo como “el que acompaña a Gwen Stefani en ‘The sweet escape’”, pero los fans saben que Akon es más que un buen colaborador.

Nikki Clan, Nikki Clan: Otra bandita del 2006 nos trae su disco debut recargado y remasterizado. La propuesta de Nikki Clan es un rock pop sencillo, sin pretensiones, que ya hemos escuchado en infinidad de ocasiones, aunque tampoco es para desecharlo. De hecho, uno de sus puntos a favor es Yadira, su sensual vocalista, que muestra una voz fuerte (que muchos confundieron con la de Belinda), aunque si no eres tan afecto a este tipo de música, de repente tanto guitarrazo te puede hartar. En esta edición especial, se incluye el tema de la nada exitosa película Niñas mal, a la que no le fue tan mal como a la película. Obviamente, sus sencillos son de lo mejor del disco: “Mírame”, “No me digas que no” y “Corazón abierto”, pero como suelo decir con estas bandas nuevas, esperemos al segundo disco, donde todo puede cuajar o echarse a perder.

Brett Anderson, Brett Anderson: Mismo caso que el de Rufus Wainwright, sólo que en esta ocasión el ex líder de Suede lanza un disco solista que logra que no extrañemos a su antigua banda. Podría pasar lo que en su momento sucedió con gente como Morrissey, Ian Brown y Richard Ashcroft cuando sacaros sus respectivos debuts solistas, es decir, le dieron la vuelta a lo que hacían antes y presentaron sonidos propios. A muchos puede parecerles demasiado melancólico e intimista (sobre todo por la portada, que refleja un gran sentimiento de soledad), y es que de verdad lo es. Tan sólo chequemos algunos títulos: “Love is dead”, “Dust and rain”, “Intimacy”, “Song to my father”, etc. Una producción que refleja que el mostrar tu lado emocional no siempre puede tener efectos positivos, pero sí es un disco que puedes comprar sin broncas.

Ventura, DLD: Por causas de problemas con el nombre, Dildo cambió de identidad a DLD, afortunadamente, este fue el único cambio que hicieron, pues la música que presenta éste, su tercer material, le sigue siendo fiel a su concepto, enérgico desde su álbum debut del 2003. La voz de Paco Familiar ya comienza a hacerle honor a su apellido, sabemos que es un vocalista con facultades poco comunes para una banda de rock. Es difícil poder hablar de canciones destacadas tratándose de un disco conceptual, sin embargo, si tuviéramos que hacerlo, elegiríamos “Ventura” “Mi núnero 13”, “Suicidio # 3” y “Prueba & Error”, aunque si les gustan otros temas, no estaríamos en desacuerdo. Bandas como esta son un alivio ante la invasión del emo punk que está viviendo el rock mexicano.

Is Is, The Yeah Yeah Yeahs: Tras dos discos donde demostraron la furia que una verdadera banda indie debe (o debería) tener, Karen O y compañía deciden sacar este EP, grabado en el intervalo de la gira de conciertos de su disco debut (que los trajo a México). Son cinco canciones (“Rockers to shallow”, “Down boy”, “Kiss Kiss”, “Isis” y “10X10”), todas con el sello de la casa (guitarras torturadas, batería furiosa y voz expresiva) dignas de escucharse y que sí hubiesen podido ocupar un buen lugar en sus dos producciones, Fever to tell (2003) y Show your bones (2006). Aunque muchos esperan su próximo álbum, éste sirve para mitigar la espera; en tanto, otros ponen la existencia de los Yeah Yeah Yeahs en entredicho; a decir verdad, no sabemos si su desintegración es ya un hecho ineludible, si es así, este disco se convertirá en álbum de culto para sus fans.

PLÁSTICO CLÁSICO: Que seas muy feliz, Alejandro Fernández (1994): Sin duda, este es el disco que catapultó la carrera del llamado “Potrillo Menor” a la fama, pues demostró que su voz (ya desde ese entonces), estaba para grandes cosas; aunque ya para ese entonces llevaba un tiempo considerable en la música, podemos decir que éste fue su boleto a la inmortalidad, en parte gracias a la canción vernácula más famosa, recordada (y choteada) de los 90: “Como quien pierde una estrella”, que cantaron hasta los rockeros. También son recomendables “Qué bueno”, “Paso del norte”, “La mitad que me faltaba” y el track que da nombre al disco. Aunque la canción antes mencionada no puede faltar en tu reventón del 15 de septiembre, vale la pena checar todo el disco, indispensable para fans y para las fiestas patrias.

LA PERLA NEGRA: Señales, Imanol Landeta: El disco en sí no es malo, e Imanol está cantando mejor que nunca, sólo que aquí también sucede lo que Drake Bell (checar Plásticos Básicos de Agosto): es decir, las canciones no le hacen justicia a un chico que comenzó desde chavito (¿se acuerdan de “Como canica”?), desaprovechando su voz por completo (chequen “Aquí sin ti”, track que abre el disco y tal vez el único en salvarse del guillotinazo). Además, como que hasta su disquera le da la espalda, porque no le han dado la promoción adecuada, incluso, las canciones sueñan como adolescente de 14 o 15 años, e Imanol tiene más años que eso. Tal vez si cambiara de disquera, y le dieran chance de elegir otros temas, volvería a ser lo que fue. Pero por lo pronto, un tachesote del tamaño del mundo y no hay nada más qué decir.

Y para el próximo mes: Haremos un recuento de varias recopilaciones de éxitos que a últimas fechas han salido a la venta.

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